Los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales en la Misa Crismal del Martes Santo, en la Catedral de Guadix

El Martes Santo comienza en la ciudad accitana con la celebración de la Misa Crismal, a la que asisten todos los sacerdotes de la diócesis para renovar sus promesas sacerdotales. Se trata de una celebración cuyo lugar litúrgico es en la mañana del Jueves Santo, pero que se adelanta al martes para facilitar la asistencia. Preside la celebración, en la que se bendicen los Óleos y el Crisma, el obispo.

 

Y así fue en el día de ayer. Presidio D. Francisco Jesús Orozco y asistieron los sacerdotes y los seminaristas y, por supuesto, muchos fieles, que no quisieron perderse esta Misa tan especial y tan distinta. Antes, los sacerdotes participaron de una meditación, en la iglesia del sagrario, en la que el deán de la Catedral, Juan Sáez, habló de la liturgia en torno a la Misa Crismal.

Tras la meditación, comenzó la Misa, en la que los sacerdotes pudieron renovar sus promesas sacerdotales y todos pudieron participar de una celebración en la que se bendijeron los Óleos de Catecúmenos y de Enfermos, así como el Santo Crisma, con el que se ungirá a los que se confirmen a partir de ahora y con el que se consagrará al diácono cuando sea ordenado sacerdote, como recordó el obispo en la homilía.

En esa homilía, D. Francisco Jesús recordó también todo lo que se celebra en la Misa Crismal, que toma el nombre de esa bendición del Crisma. Habló de los Óleos que se bendicen y para qué los utiliza la Iglesia, tanto en el Bautismo como en los momentos de dolor y enfermedad, así como para los sacramentos de la Confirmación y el Orden Sacerdotal. También habló del Misterio Pascual que la Iglesia se dispone a celebrar en esta Semana Santa y de la vocación al sacerdocio, que disciernen los seminaristas y que ya viven los sacerdotes en su día a día.

Y haciendo referencia al Orden Sacerdotal, Mons. Orozco se dirigió a los presbíteros asistentes recordando que “somos hombres consagrados a Dios, como sacerdotes y en plenitud y totalidad”. También habló de las dificultades de los sacerdotes en el día a día y de la necesidad de vocaciones: “en este invierno vocacional, rezad para que no nos falten sacerdotes, porque sin ellos no hay Iglesia, no hay Eucaristía, no hay perdón de los pecados”.

Y terminó recordando que “los sacerdotes son necesarios en la Iglesia como colaboradores del ministerio episcopal” y, con palabras del papa Francisco, dando gracias a los sacerdotes “por vuestro testimonio, sois realmente los amigos valientes de Dios”.

A finalizar la Eucaristía, los sacerdotes recogieron los Óleos y Crisma para llevarlos a sus pueblos y poder administrar, así, los sacramentos. Terminó la mañana con una comida en fraternidad en la Residencia Sacerdotal.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix