Vigésimo segundo Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C. 1 de septiembre de 2019

 

UN POQUITO DE HUMILDAD Y DIGNIDAD

En la historia de la programación televisiva han existido, o existen, una serie de programas como “Supervivientes”, “Aquí hay tomate”, “Corazón, corazón”, “Dolce vita” y otros más, que nos presentan la vida y vidorra de muchos adinerados, afamados, ricachones y, socialmente, bien situados. Esto ocurre porque, según nos dicen las encuestas sociológicas sobre las audiencias, los espectadores mandan y eso es lo que quieren, porque de lo contrario no seguirían en antena como le ha ocurrido a muchos buenos programas que pronto desaparecieron por no despertar curiosidad en el telespectador o por no conseguir el entretenimiento deseado, ¡qué cosas!



Con ello, se entiende que, lo que la amplia mayoría quiere –y no indica que sea lo mejor-, es toda una serie de programas que entretengan y muestren el despilfarro y posible cara dura de alguna gente en este país y en otros que viven a costa de los demás, contando sus vidas llenas de múltiples mentiras y casi de valores por los que merezca la pena enterarse de lo que les pasa. Con esto, no hacen más que entontecer a la gente y ofrecer una vida fácil y una forma de ganar dinero a costa de los demás. ¡Nada de esforzarse para entrar por la puerta estrecha! Y, que conste que, aunque sea poquito, algo sabemos de estos programas, porque se ven y se oye hablar de ellos en varios sitios.

Estoy seguro que los textos de la Palabra de Dios de hoy, nos van a hacer pensar y, no sé si estamos en situación de poder aceptar. Es más, creo que aquí radica lo central del mensaje del Reino de Dios anunciado y vivido por Jesús, el cual nos cuesta seguir con radicalidad por lo que supone de cuestionamiento y modificación de nuestros estilos de vida que, como solemos decir, nuestro trabajo nos cuestan, no sabiendo que, con ello, ya estamos expresando algo de insolidaridad y falta de sensibilidad ante situaciones que muchos hermanos y hermanas nuestras están viviendo a diario y que le impiden desarrollarse con la dignidad suficiente. A lo más que llegamos es, a sentir como una curiosidad, eso de llegar a vivir desde la humildad, pero andamos lejos de ponerla en práctica. Sabemos que el seguimiento de Jesús nos exige estar cerca de los últimos, de los que sufren, de los ninguneados, de los sin techo, de los pobres, de los inmigrantes, refugiados, drogatas, prostitutas, y luchar por su dignidad y aceptación social, pero son pocos los pasos que se dan en esta dirección de forma mayoritaria dentro de nuestra Iglesia y en la sociedad. Y, si miramos a las celebraciones que mantenemos en las parroquias, son poquísimas las que tienen en los primeros puestos a los preferidos en el banquete del Reino; un reino que ya se anticipa en la tierra por las acciones que hacemos y por las que dejamos de hacer (pecado de omisión).

Ahora bien, eso del poder y prestigio, eso de ocupar los primeros puestos y sitios de honor, lo hemos aprendido bien y se lleva casi a rajatabla, aunque, en ocasiones, se haya que pisotear y ningunear a alguien, dando la impresión de que si no se hace así no estamos en la buena dirección ni participamos en sociedad, llegando a vernos como “bichos raros”. Y el caso es que Jesús reprendió duramente, por este motivo, a sus discípulos porque no lograban enterarse de la propuesta que les hacía. Con este tema fue tajante y claro. Su propuesta se dirige a la creación de una fraternidad de iguales, abierta a todos, con preferencia por “los pobres, lisiados, cojos y ciegos” que eran los pobres de ese momento (Lc 14,1.7-14).

Puede dar la impresión que esta reflexión es simple y tira de guión o de cosas sabidas. ¡Verdad!, pero no por ello pierde fuerza y nos obliga a revisar la vivencia de la fe para sanearla desde el Evangelio y las opciones que se plantean: “en tus asuntos procede con humildad… Hazte pequeño en las grandezas humanas”; “todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.
José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado, Albuñán y Cogollos
PREGUNTAS:
1. Sin preguntas. Haz tu propia reflexión y saca conclusiones para tu actuar.

 

Modificado por última vez enDomingo, 01 Septiembre 2019 06:45