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Sin procesiones ni toros, Jérez del Marquesado celebró a la Tizná con la misma devoción de siempre

La parroquia de Jérez del Marquesado ha celebrado, un año más, la novena en honor de la Virgen la Tizná, patrona del pueblo y que tiene una gran devoción no solo entre los jerezanos sino, también, en los pueblos de alrededor. Si embargo, este año se ha notado el temor ante la pandemia, lo que ha motivado que muchos se hayan quedado en casa y no hayan acudido a la iglesia, o hayan seguido las celebraciones a través de Facebook.


A pesar de todo, cada noche, la iglesia ha completado los espacios reservados por la limitación de aforo. Los feligreses, además, han mantenido siempre la distancia de seguridad y han usado mascarilla y gel desinfectante: con responsabilidad.
El día grande de la fiesta, conocido como el Día del Voto -por el compromiso que hicieron los jerezanos de celebrar la devoción a la Tizná-, fue el miércoles 9 de septiembre. Ese día tendría que haber habido dos procesiones con la imagen de la Tizná y una Eucaristía. Solo hubo esta última y una oración en la iglesia, a la hora en la que tendría que haber sido la última procesión, para cantar la Salve Jerezana a la Virgen, como cada año.
Que no haya habido procesiones ni otros actos festivos, como verbenas o encierros y toros, no ha impedido que los jerezanos hayan podido celebrar su fe y la devoción a la Virgen con la misma fuerza que en años anteriores, desde hace casi 4 siglos. Quizá no hayan estado todos los que hubiesen querido, por miedo a la covid-19, pero los que han podido asistir han cumplido con la tradición y el compromiso de todo un pueblo de honrar a su Patrona.
Novenas
Durante 9 días ha habido Rosario, novena y Eucaristía en honor a la Tizná, como se conoce popularmente a Nuestra Señora de la Purificación, por la huella que le dejó en el rostro el rayo que arrebató la vida de tres niños, en 1653, que volvieron a vivir tras las súplicas a la Virgen. Las novenas se iniciaron el 31 de agosto y terminaron el 8 de septiembre, siempre a las 10 de la noche, cuando se ha acabado la jornada laboral y no hay excusa para no asistir.
Comenzó la novena el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y cada noche ha predicado un cura diferente. El día grande, el 9 de septiembre, Día del Voto, la Misa fue presidida por el párroco, José Antonio García, y concelebrada por los tres sacerdotes del pueblo y otros de las localidades de alrededor. Fue una celebración muy solemne, que también pudo ser seguida a través del canal de Facebook de los costaleros que portan cada año el trono de la Tizná. En todos estos días se ha pedido por el fin de la pandemia y por los enfermos y fallecidos que está provocando.
Sin duda, este año ha sido distinto en las fiestas de la Tizná de Jérez del Marquesado. Un año marcado por la covid-19. En todos queda el deseo de que el año que viene puedan celebrarse estos actos con toda normalidad y tranquilidad. Se celebrarán, seguro, con el doble de intensidad, pero con la misma devoción de siempre.

Antonio Gómez