Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 6

 Señor, convierte nuestras Iglesias en “posadas”, para acoger a los necesitados

“Lo montó en su propia cabalgadura, lo condujo a una posada próxima y cuidó de él” (Lc 10,34).

Reflexión día 6: Martes, 23de enero

 

Un samaritano se hizo cargo del hombre que había caído en manos de los ladrones. El samaritano superó sus prejuicios y partidismos. Vio a alguien necesitado y lo llevó a una posada. «Al día siguiente dio dos denarios al posadero y le dijo: “Cuida bien a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi vuelta”» (Lc 10,35).

En cualquier sociedad humana, la hospitalidad y la solidaridad son esenciales. Requieren la acogida forasteros, extranjeros, migrantes y personas sin hogar. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a la inseguridad, la sospecha y la violencia, tendemos a desconfiar de nuestros prójimos. La hospitalidad es un testimonio importante del evangelio, particularmente en contextos de pluralismo religioso y cultural. Acoger al «otro», y ser acogido a su vez, está en el centro del diálogo ecuménico. Los cristianos tienen el desafío de convertir sus Iglesias en posadas donde sus prójimos puedan encontrar a Cristo. Tal hospitalidad es un signo del amor que nuestras Iglesias tienen entre sí y por todos.

Cuando nosotros, como seguidores de Cristo, vamos más allá de nuestras tradiciones confesionales y elegimos practicar la hospitalidad ecuménica, pasamos de ser extranjeros a ser prójimos.