Ramiro Avidad, que será ordenado sacerdote este sábado, descubrió su vocación “en la soledad fecunda de unas oposiciones”

 

Ramiro Avidad es natural de Granada, pero ha completado su formación teológica en el Seminario Mayor de Guadix. Fue ordenado diácono en diciembre de 2019 y este próximo sábado, 5 de septiembre, recibirá el Orden Sacerdotal de manos del obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, en la catedral. En la actualidad es diácono en las parroquias de San Juan y Santiago de la ciudad de Baza.

- Este sábado te ordenas como sacerdote, ¿cómo estas viviendo estos días previos a la ordenación?

En silencio, de Ejercicios Espirituales y orando mucho al Señor.

- Imagino que llevas mucho tiempo con ganas de que llegase este momento, ¿no?

Sí, unos 20 años

- ¿Cómo y cuándo surgió en ti la vocación al sacerdocio?

Hace ya tiempo, en la soledad fecunda de unas oposiciones.

- Eres natural de Granada, pero llevas tiempo formándote en la diócesis de Guadix, ¿te has sentido bien acogido por esta diócesis que ya es la tuya?

La verdad es que me he sentido muy bien acogido en la diócesis de Guadix. Nunca he tenido la sensación de sentirme un extraño.

- ¿Cómo han sido estos meses, casi un año, de diácono? Lo mejor y lo peor

Lo mejor en estos meses creo que ha sido la tarea de anunciar el Evangelio. También, ser el ministro en el sacramento del Bautismo. Como peor no hay nada.

- Y el sacerdocio, tu sacerdocio, ¿cómo te gustaría que fuese?

Con una palabra puedo expresar mi deseo: santo.

- No es fácil ser cura hoy en día, ¿qué hay más en ti, ahora que se acerca dar el paso definitivo, temor o ilusión?

Lo que hay hoy es la firme convicción de la necesidad que tiene el mundo de Dios.

- A quienes se estén planteando su posible vocación, ¿qué les dirías?

Les diría que, si Dios les llama y ellos están dispuestos a cumplir su voluntad, las dificultades que puedan surgir no son insuperables.

Antonio Gómez