Presentado un libro sobre el órgano histórico de la parroquia de Aldeire, el único que se ha conservado íntegro en el norte de Granada. Entrevistamos al autor

Francisco Javier Jiménez, sacerdote de la diócesis de Guadix y párroco -por el momento- de Aldeire, acaba de publicar un libro sobre el órgano histórico de la parroquia de Aldeire, que está terminando su proceso de restauración. Hablamos con él sobre este órgano peculiar, que se ha conservado íntegro desde finales del siglo XVIII. Fráncico Javier Jiménez es titulado Superior de órgano en el Conservatorio Superior de Música de Valencia y ha realizado estudios profesionales de órgano en el Conservatorio profesional de música de Granada. En septiembre deja Aldeire para marcharse a León como nuevo canónigo organista de su catedral.

- Acabas de presentar, hace unos días, un libro sobre el órgano histórico de Aldeire, ¿tan importante es el órgano de Aldeire como para que se pueda escribir un libro sobre él?

Es el único instrumento histórico que se ha conservado íntegro en la diócesis de Guadix y en toda la zona norte de la provincia de Granada. El libro es un estudio sobre el instrumento, su historia y su evolución.

- ¿Qué podemos encontrar en el libro?

Podemos encontrar un estudio sobre el órgano, sus características, su evolución, la historia de la actividad musical que lo ha acompañado a lo largo de los siglos, etc. Todo ello fruto de varios años de trabajo, con el objetivo principal de conseguir la recuperación del instrumento.

- Es un órgano histórico y tiene una historia. A grandes trazos, ¿cuál sería la historia del órgano de Aldeire?

El órgano se construye a finales del siglo XVIII, sobre otros instrumentos existentes anteriormente, según se constata en las fuentes del archivo parroquial. Es el único instrumento que se conserva completo del organero Francisco Martínez Rosales, quien trabajó en la diócesis de Guadix en la segunda mitad del siglo XVIII. Al instrumento lo acompaña una interesante historia de actividad musical y de organistas rurales, que lo hicieron sonar hasta bien entrados los años sesenta.

- ¿Qué tiene de peculiar este órgano, qué lo hace tan interesante?

Su peculiaridad es que conserva todos sus elementos mecánicos y sonoros originales, cosa que es muy poco habitual encontrar en otros instrumentos, que sufrieron expolios, destrozos y el paso de una guerra. Este instrumento se conservó íntegro.

- Está en proceso de restauración, ¿cuándo se podrá contemplar?

El órgano ya está restaurado, a falta de su montaje en la parroquia, en cuestión de semanas. La restauración la ha llevado a cabo el organero granadino Francisco J. Alonso Suárez. Se ha realizado una restauración siguiendo criterios historicistas. El estudio, contenido en el libro también, ha propiciado una mejor restauración.

- Eres músico y especialista en órgano ¿es un instrumento ya del pasado o hay interés aaún por este tipo de instrumentos?

Es un instrumento de gran actualidad. Los festivales y ciclos de conciertos de órgano se multiplican cada vez más en nuestro país. El órgano ha ido evolucionando a través de los siglos y los compositores actuales siguen escribiendo música para este instrumento. Es, quizás, el instrumento más completo que existe. Podríamos decir que es un instrumento holístico, una orquesta en manos de un solo intérprete, con un repertorio musical extensísimo.

- Un órgano de tubos de plomo debe costar mucho dinero. ¿Un sintetizador, un órgano electrónico, puede suplir a un órgano clásico, se acerca al sonido de un órgano hecho con tubos?

Un aparato electrónico, como puede ser un sintetizador o cualquier otro, no puede ni debe suplir a un órgano de tubos (de aleación de estaño). El órgano es un instrumento artesanal, obra de un maestro. Cada instrumento tiene sus características, su idiosincrasia, su propia personalidad. Suplir un órgano con un aparato es caer en una gran pobreza. Por supuesto, la construcción o recuperación de un órgano requiere de cierto sacrificio económico, pero merece absolutamente la pena. En la mayoría de los casos “querer es poder”, y si no que se lo digan a pueblo de Aldeire. En una iglesia jamás se nos ocurriría cambiar un cáliz de plata o metal por uno de plástico, o cambiar una talla de madera por una imagen de mala calidad. ¿Por qué con un órgano sí? Es cuestión de calidad, de belleza, de buen gusto y, en último término, de evangelizar a través del arte.

- En septiembre te vas a la catedral de León como organista de la catedral. Una gran responsabilidad tocar aquel órgano singular y en ese templo tan especial. ¿Cómo vives ese reto?

Lo vivo con muchísima responsabilidad y con ilusión. Con muchas ganas de trabajar. Creo que todos somos conscientes de que Dios se comunica a través de la belleza, y eso hace que el trabajo del organista litúrgico sea de una responsabilidad exquisita. Hacer cantar a un órgano significa comunicar a Dios, acercar al pueblo a la fe en un Dios que se presenta como bello.

- ¿Qué te atrae de la música de órgano para que hayas dedicado buena parte de tu tiempo, durante años, a dominarla?

Es un instrumento increíble, desconocido, misterioso para muchos. El órgano puede ofrecer una variedad de timbres y posibilidades sonoras inimaginables. Cuanto pasas por más instrumentos, dada la diferente personalidad entre cada uno, más te sorprendes y más puedes sorprender y fascinar al oyente. Aún estoy en proceso de dominar el órgano, creo que es un proceso que me llevará toda la vida.

- El pueblo de Aldeire imagino que estará muy contento de conservar este órgano histórico. Para ellos será una joya, una reliquia, no?

El pueblo de Aldeire se ha volcado, desde mi llegada al pueblo, en la recuperación del órgano, conscientes del tesoro que conservan en su parroquia. De aquí en adelante deberán velar por su futuro, porque el órgano siga sonando cada día, en la liturgia y en la vida cultural. El órgano ha estado y debe seguir estando vinculado a la historia y a la vida de los aldeireños.

Antonio Gómez