Monseñor Francisco Orozco: “He visto muchos milagros en las JMJ”

La JMJ de Lisboa, que comienza la semana que viene, convocará a miles de jóvenes de todo el mundo. Allí estarán más de 60 jóvenes de la diócesis de Guadix y, con ellos, el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, que recuerda cómo vivió otras JMJ cuando era delegado de Juventud en Córdoba

Cuando se acerca la JMJ de Lisboa, que comenzará la semana que viene, el obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco, recuerda las tres JMJ que vivió como delegado diocesano de Juventud en la diócesis de Córdoba. Lo ha hecho en declaraciones a la delegación diocesana de MCS de la diócesis cordobesa y publicadas ayer en su web. El obispo de Guadix se dispone a vivir una nueva JMJ, esta vez como obispo, acompañando a los más de 60 jóvenes que van a ir desde la diócesis accitana.

El obispo estará con ellos tanto en la primera etapa de la JMJ, que para los accitanos se desarrollará en la diócesis de Coimbra, como en la segunda parte, cuando se encuentren con los demás jóvenes en Lisboa y con el papa Francisco.

En sus declaraciones, Mons. Orozco recuerda que fue delegado de Juventud en la diócesis cordobesa en dos periodos, entre 1996 y 1998 y entre 2003 y 2007. También que la preparación de la JMJ de Roma, Colonia y París ha marcado su vida y la de muchos jóvenes de Córdoba que hoy siguen construyendo Iglesia y dando testimonio del amor que Dios nos tiene.

Especialmente recuerda el Obispo de Guadix de la organización de aquellas jornadas la implicación de un grupo amplio de jóvenes que trabajaba en la preparación: listas de peregrinos, autobuses y camisetas debían estar listo. Era un año entero trenzando datos, recursos y medios para un encuentro con el Papa en los que se vivían momentos muy intensos de preparación visitando parroquias y también de oración e intimidad con el Señor. Aquella labor intensa y esforzada, “a todos nos ayudó y salimos engrandecidos en nuestra experiencia eclesial de amor al Señor con todo lo que el Espíritu Santo nos regalaba en la preparación”.

Después llegaba el gran momento de la JMJ y partía de Córdoba junto a muchos jóvenes, siempre llenos de ilusión –recuerda el Obispo- y con cansancio acumulado pero “con un gozo que nunca podríamos expresar con palabras”, sobre todo cuando en el regreso a Córdoba podían compartir con la iglesia particular el acontecimiento universal vivido junto a San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Tras esta experiencia de Iglesia universal, joven y alegre, se multiplicaban los proyectos juveniles en la Diócesis y aquel impulso vio nacer vocaciones que se fortalecieron y siguen adelante. “En las aventuras de Iglesia he visto formarse parejas que hoy son matrimonio y a muchos jóvenes que hoy son sacerdotes, también vocaciones a la vida religiosa activa y contemplativa y a la vida misionera”, expone monseñor Francisco Orozco.

La fuerza con la que los jóvenes se animaban a vivir el Bautismo y la vida eclesial tras la JMJ queda en su memoria como un hecho que hacía reverdecer parroquias y movimientos. “He visto grandes milagros”, afirma el Obispo de Guadix, mientras anima a la participación en la JMJ para expresar la Iglesia en Salida que nos pide el Papa, porque somos “hijos de la resurrección”, Cristo vive.


Tomado de www.dicoesisdecordoba.es