Mons. Orozco presidió, en la Catedral de Guadix, la Misa de acción de gracias por el centenario de la aprobación pontificia de la Institución Teresiana

 

La Institución Teresiana ha celebrado en Guadix el 100 aniversario de la aprobación pontificia de esta institución, promulgada por el Papa Pio XI. Y lo hizo el mismo día de esa aprobación, el 11 de enero, pero un siglo después. Una Misa en la Catedral, presidia por el obispo, concelebrada por el cabildo y otros sacerdotes, y participada por muchos fieles, ha servido para dar gracias a Dios por estos 100 años de servicio dedicado a la Iglesia y al mundo. Porque “esta aprobación pontificia hizo posible la expansión internacional de la Institución Teresiana, extendiendo sus raíces a más de treinta países de cuatro continentes”, recordó el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, en la homilía.

 

Antes, en el inicio de la celebración, Ana Caba, miembro de la Institución Teresiana y delegada diocesana de Enseñanza, expresó el sentido de la celebración de este centenario: “queremos celebrarlo con la conciencia personal y asociativa de una memoria agradecida y de un compromiso renovado. La memoria es raíz que nos da consistencia y al mismo tiempo corriente viva que nos empuja a mirar el futuro con esperanza”. También es un momento, decía, para dar “gracias a Dios por el don del carisma propio de la Institución Teresiana como bien para la Iglesia y para el mundo. Gracias por las vidas de aquellas personas que lo han encarnado y transmitido a lo largo del tiempo con autenticidad, fidelidad y esperanza en tantos lugares. Gracias por las personas que aquí, en Guadix, han hecho vida este carisma”.

Después, en la homilía, el obispo recordó cómo fueron aquellos días de la aprobación pontifica de la Institución Teresiana y cómo la obra de San Pedro Poveda hunde sus raíces en la diócesis de Guadix, en la ciudad accitana y, de manera particular, en el barrio de las Cuevas: “soy sacerdote de Jesucristo. Estas fueron sus últimas palabras [de San Pedro Poveda], síntesis de su vida: sacerdote. Las últimas palabras de un hombre son su verdadera herencia, su verdadero testamento. Cuando lo iban a fusilar: soy sacerdote de Jesucristo. Para él lo más importante fue y es y será ser sacerdote. Por eso aquí empieza todo, en la capilla del obispado de Guadix, donde fue ordenado sacerdote, esa capilla es el alma de su apostolado. Y también las Cuevas. ¿Quién no conoce al padre Poveda y a la Institución Teresiana por medio de las Cuevas de Guadix? Las Cuevas de Guadix, que son el germen de la obra teresiana: educar en clave cristiana seriamente, razonablemente y sólidamente, para construir con otros una sociedad más justa y más humana desde la inspiración evangélica y el carisma de Pedro Poveda”.

En sus palabras, D. Francisco Jesús se mostró “agradecido por la historia de la Institución Teresiana en nuestra tierra accitana y agradecido a todos sus miembros, que han sabido implantar, cuidar, promocionar las raíces educativas y sociales que su fundador, el padre Poveda, les transmitió aquí mismo, en esta ciudad. Sí, aquí, en Guadix”.

También recordó algunas de las iniciativas pastorales de la Institución Teresiana en Guadix, desde ,los comienzos: “Guadix siempre en el santo y él siempre, también, estará en Guadix, en las Escuelas del Sagrado Corazón, hoy en el colegio que, aunque fundado en 1902, estará a cargo, desde 1946, de quienes son sus titulares y propietarios, la Institución Teresiana, retomando la labor socioeducativa que iniciaría San Pedro Poveda, y siguiendo las palabras de Josefa Segovia: `completad vosotras lo que él no pudo hacer allí´. También la Guardería y el Centro Sociocultural Pedro Poveda de Guadix, que, desde 1983, continúa el trabajo social y educativo iniciado por San Pedro Poveda en aquel querido barrio de las Cuevas, a comienzos del siglo XX, con una formación integral -lo que decía Juanillo: hacerse persona- y desde la participación efectiva en un cambio de situación que genere unas condiciones de vida más justas y solidarias. Felicidades, Institución Teresiana”.

El obispo de Guadix continuó en su homilía desgranando el carisma y la labor de la Institución Teresiana en España y en el mundo, recordando el lema de este centenario: “enraizados en el don recibido, nuevo comienzo, nuevas llamadas”. Y al final, la responsable del sector Sur de la Institución Teresiana agradeció la asistencia de los presentes y el don que ha supuesto esta institución en la Iglesia.

A la celebración asistieron las autoridades de Guadix: el alcalde actual, Jesús Lorente, y miembros de la corporación municipal, así como exalcaldes de la ciudad de Guadix; el delegado territorial de Economía y Hacienda; el capitán y teniente de la Guardia Civil; el jefe de la Policía Local; el jefe de Protección Civil…También había representación de asociaciones de Guadix, como la Asociación de Comercio, la Intersectorial de Empresarios de la Comarca, La Asociación San José,… de CONFER, de delegaciones y secretariados diocesanos,…

La Institución Teresiana y Guadix

Aunque no fue fundada en Guadix, se puede decir que las raíces de la Institución Teresiana llegan hasta la ciudad accitana, donde San Pedro Poveda -su fundador- comenzó una intensa labor de apostolado y de acción social en el barrio de las Cuevas. Sin duda, allí se gestó el germen de lo que luego sería la Institución Teresiana, como reconoció el obispo en la homilía.

En las Cuevas de Guadix la figura del Padre Poveda, como se le conoce popularmente, ocupa un lugar destacado. Aún se recuerda su labor y la Iglesia de Virgen de Gracia, verdadero corazón de este barrio, es un lugar de peregrinación para los devotos y seguidores de Poveda. De hecho, ha sido declarado recientemente Santuario, con el nombre de Virgen de Gracia y San Pedro Poveda, para mantener viva la memoria y la tradición.

De esta manera, Guadix y sus Cuevas se han convertido en un lugar de peregrinación para los devotos de San Pedro Poveda y para los miembros y colaboradores de la Institución Teresiana de todo el mundo. Así ha sido en los últimos 100 años y así lo seguirá siendo otros 100 años más y todos los que vengan.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix