Las Misioneras de Cristo Sacerdote de Huéscar renovaron sus votos en la solemnidad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

El 1 de junio, jueves posterior a Pentecostés, se celebra en la Iglesia la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, para recordar la santidad y la belleza del sacerdocio de Jesucristo. Es una solemnidad que cada año la celebra en comunión el presbiterio diocesano junto con el obispo.


Pero, también es una festividad que celebran las religiosas Misioneras de Cristo Sacerdote, por ser una congregación de espíritu sacerdotal. Desde que en el año 1973, la Conferencia Episcopal Española estableciera la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en el calendario de nuestro país, las misioneras lo celebran como solemnidad, teniendo una autorización concedida por la Congregación para el Culto Divino.
Y así lo ha vivido la comunidad de Misioneras de Cristo Sacerdote que llevan a cabo su labor pastoral en la parroquia de Huéscar. Fue en la Eucaristía de las 8 de la tarde. En ella también renovaron sus votos de castidad, pobreza y obediencia, como hacen cada año en este día.
Al finalizar la Eucaristía, se les entrego un pequeño detalle en agradecimiento a su labor. Y también desde la parroquia se les entregó un pequeño obsequio. Además, el ayuntamiento de Huéscar también ha querido agradecer todo el bien que ellas hacen obsequiándolas con un pequeño regalo.
También ha sido un día para rezar por estas religiosas, para que lleven a cabo su carisma, que no es otro que la oración sacerdotal de Cristo: “por ellos me santifico para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17-19) y en el fuerte clamor de Cristo a sus discípulos: “la mies es mucha y los operarios pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,37-38)

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar