La parroquia de Huéscar arropó a las religiosas Misioneras de Cristo Sacerdote en la celebración de su fiesta

 

El jueves 23 de junio, jueves posterior a Pentecostés, se celebra en la Iglesia la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, para recordar la santidad y la belleza del sacerdocio de Jesucristo.


Desde que en el año 1973, la Conferencia Episcopal Española estableciera esta la fiesta en el calendario de nuestro país, las religiosas Misioneras de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote la celebran como solemnidad, teniendo una autorización concedida por la Congregación para el Culto Divino. Lo hacen sobre todo por ser una congregación de espíritu sacerdotal.
Y así lo ha celebrado la comunidad de Misioneras de Cristo Sacerdote de Huéscar. Fue en la Eucaristía de las 8 de la tarde, en la parroquia. Un numeroso grupo de fieles acompañó a las religiosas en este día tan especial para ellas. Las misioneras fueron las encargadas de cantar en la Misa. También renovaron sus votos de castidad, pobreza y obediencia, como hacen cada año en este día.
Al finalizar la Eucaristía, se les entrego un pequeño detalle en agradecimiento a su labor pastoral en la parroquia.
En su carisma, que no es otro que la oración sacerdotal de Cristo “por ellos me santifico para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17-19), estas religiosas rezan, atendiendo al clamor de Cristo a sus discípulos: “la mies es mucha y los operarios pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,37-38).

José Antonio Martínez Ramírez
Párroco de Huéscar