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La fraternidad dominicana de Huéscar celebró el triduo en honor a Santo Domingo de Guzmán.

Hace ya dos años que las madres dominicas se fueron de Huéscar, pero continúa quedando en nuestra parroquia el recuerdo y el cariño por todo lo que ellas han hecho a lo largo de los siglos que han estado en el convento. Su labor evangelizadora seguirá siempre presente en Huéscar de la mano de la Fraternidad Dominicana Seglar, que sigue venerando y dando culto a Santo Domingo.


Por eso, en la parroquia se ha celebrado un triduo en honor de Santo Domingo de Guzmán, que finalizaba el día 8 de agosto, festividad del santo fundador de la orden de predicadores.
Y, sobre todo, en el triduo se ha hecho mucho hincapié, como se hace a lo largo de todo el año, en la importancia de pedir por las vocaciones y de hablar en la familia de la vocación a la vida sacerdotal y consagrada.
Seguiremos rezando a Santo Domingo para que, como su himno narra, la fraternidad dominicana siga predicando el Evangelio en todos y cada uno de los rincones de nuestra parroquia.
José Antonio Martínez
Párroco de Santa María de Huéscar