La diócesis de Guadix celebra la Jornada de la Vida Consagrada agradeciendo la llegada de cuatro nuevas comunidades de religiosas

En la diócesis de Guadix se adelanta a este domingo 31 de enero la celebración de la jornada de la Vida Consagrada. Su día propio es el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, pero, por razones pastorales, para facilitar la asistencia de los religiosos a la Misa que suele haber todos los años en la catedral, se traslada al domingo más próximo. Y este año es el 31 de enero y volverá a haber celebración de la Eucaristía en la catedral, presidida por el obispo y retransmitida a través del canal de la catedral en YouTube.
Sin embargo, la de este año va a ser una Misa distinta. Muchos religiosos de la diócesis accitana no podrán desplazarse a Guadix para participar en la misma por las restricciones perimetrales a causa de la pandemia. Otros no lo harán por ser mayores y, por tanto, personas de riesgo. Pero, seguro que habrá un grupo de religiosos que representen a todas esas comunidades en las que hombres y mujeres gastan su vida en favor de los demás, sin hacer demasiado ruido, pero con una entrega incuestionable.


Además, como dice el eslogan de la jornada de este año, los religiosos son signo de fraternidad en medio de un mundo herido, dividido, roto. Y ahora, también, un mundo desesperanzado por culpa de la pandemia. El testimonio de la vida consagrada es el testimonio de la cooperación, del construir juntos, del formar familia, del sumar esfuerzos y del ser iglesia, comunidad.


Nuevas comunidades
La diócesis de Guadix celebra este año la Jornada de la Vida Consagrada con la alegría de ver incrementado el número de comunidades religiosas. Es verdad que los últimos años se fueron dos comunidades de vida contemplativa: las dos que había en Guadix, las Clarisas y las Concepcionistas. Y también la comunidad de religiosas Misioneras de Cristo Sacerdote, que había en la Casa de Espiritualidad. Pero, en el último año, han vuelto cuatro comunidades de vida religiosa a la diócesis. Y esto, en los tiempos que corren, es un verdadero milagro.
En buena medida, la llegada de estas comunidades se debe al empeño del obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, que, desde que llegó a la diócesis, ha trabajado para que los espacios que dejaban las comunidades que se iban fuesen llenados por otros religiosos. Primero fueron las Obreras del Corazón de Jesús, que atienden el Hogar de Transeúnte en Guadix. Después, las Misioneras de Cristo Sacerdote, que volvieron a la diócesis, pero en esta ocasión a Huéscar, lugar vinculado con su fundación. Y, últimamente, han llegado dos comunidades de las Hijas de la Sagrada Familia, una de vida contemplativa, que va a Baza, al convento de la Merced; y otra de vida activa, que quedará en la ciudad de Guadix.
Sin duda, la Jornada de la Vida Consagrada de este año tiene que servir para dar gracias a Dios, siempre, por el don de la Vida Consagrada, pero, este año, también, por el regalo de estas cuatro nuevas comunidades de religiosas en la diócesis de Guadix. Toda una bendición.
Antonio Gómez