HA FALLECIDO EN CÁDIZ EL SACERDOTE ACCITANO JUAN FERNÁNDEZ ZAYAS, CASTRENSE Y FUNDADOR DEL COMEDOR “EL PAN NUESTRO”

Ha fallecido en Cádiz el sacerdote Juan Mariano Jiménez Zayas, capellán castrense jubilado y fundador del comedor social “El Pan Nuestro”, reconocido por su gran labor social en La Isla, Cádiz, donde venía trabajando desde los años 70 del siglo pasado. Falleció a  los 79 años, después de una larga enfermedad, el mismo día que era beatificado el Papa Juan Pablo II: el 1 de mayo. 

El funeral de exequias tuvo lugar el 2 de mayo en la iglesia Mayor de La Isla. De su fallecimiento se hacían eco en la prensa local y en otros medios. Recogemos el artículo que sobre el funeral aparecía en http://www.andaluciainformacion.es, en este enlace.

 

LA ISLA DESPIDE ENTRE SOLLOZOS AL PROMOTOR DE 'EL PAN NUESTRO'

La iglesia Mayor parroquial se llenó esta tarde en la misa funeral del Padre Juan Mariano Jiménez Zayas, fundador del comedor social El Pan Nuestro y presidente de la asociación benéfica hasta el último día de su vida. El vicario de Pastoral de la diócesis de Cádiz y Ceuta, Fructuoso Antolín Camacho, presidió la ceremonia, en ausencia del obispo, de regreso de Roma tras la beatificación de Juan Pablo II, y concelebrada por una treintena de sacerdotes entre los que se encontraban el arcipreste, Salvador Rivera Sánchez; el párroco de la iglesia Mayor, Jesús Guerrero Amores y el vicario general castrense de la Bahía de Cádiz, que disculpó igualmente la asistencia del arzobispo castrense, por encontrarse de regreso de Roma.

Hubo lágrimas y flores por el gran benefactor de la sociedad isleña y en la iglesia Mayor se dieron cita todos, y muchos con lágrimas contenidas.

El arcipreste, Salvador Rivera fue el encargado de hablar sobre el papel desarrollado por el Padre Juan Jiménez Zayas, que durante una veintena de años estuvo al frente de la iglesia de la Inmaculada. Salvador Rivera destacó cómo tras los estudios en la diócesis de Guadix, el Padre Juan llegó a La Isla y en la década de los 70 ya daba clases de Latín y Religión en el colegio La Salle. Además, el Padre Juan fue capellán de la capilla de la base de Puntales, en Cádiz, y después de la capilla del extinto Cuartel de Instrucción de Marinería. A esto sumó las clases de Religión en el Instituto Wenceslao Benítez y fue capellán también de la capilla de Nuestra Señora de la Estrella y de la capilla del antiguo hospital de San José, pero sin duda, su gran obra ha estado centrada en el comedor social de El Pan Nuestro. Fue en su etapa de párroco en la Casería, cuando siendo consciente de las necesidades de la sociedad y de cuantos acudían a pedir limosna, creó el comedor social de El Pan Nuestro.
Era un hombre de carácter y quizás sin ese carácter su obra no hubiera sido posible. El Padre Salvador Rivera destacó que “en esta sociedad donde tanto se nos dice que la Iglesia no hace nada por los pobres, tenemos el legado del Padre Juan”.

El arcipreste destacó que “tenemos el legado del Padre Juan, un legado de solidaridad, un ejemplo generoso, entregado a esta hermosa labor hasta el final”, por lo que pidió que el ejemplo de vida del Padre Juan Jiménez Zayas siga presente en la sociedad isleña.

Por su parte, el vicario de Pastoral de la diócesis, Fructuoso Antolín Camacho, aseguró que “siempre he tenido a Juan como un hombre bueno, profundamente bueno. Tenía su genio, pero era bueno”. El vicario de Pastoral, que disculpó la ausencia del obispo, señaló cómo “no le daba importancia a la obra que había hecho. Era un hombre bueno y humilde. Cuando le hablaba de lo que había hecho, siempre me decía que tengo un equipo que lleva todo de maravilla. Era mucho hombre”, manifestó Antolín.

Pero si algo quedó presente fue que toda la obra del Padre Juan, su labor evangelizadora, plasmada en parte en la asociación benéficaEl Pan Nuestro, procedía de “su experiencia de Dios y de ver a Dios en los más pobres, en los más necesitados”. En este sentido añadió que “lo humano se hace divino, gracias a Jesús Resucitado y hoy damos gracias a Dios por la vida y obra del Padre Juan”.

La treintena de sacerdotes que concelebró la ceremonia funeral y los asistentes, fueron conscientes de que el gran legado y la tarea del Padre Juan en la asociación benéfica no puede caer en saco roto y su trabajo ha sido un ejemplo para todos.

A la hora de rezar el Padre Nuestro, el vicario de Pastoral animó a que la obra del Padre Juan continúe adelante, “porque hay mucha gente pasando hambre y todos podemos colaborar con esa gran obra benéfica”.

El vicario castrense de la Bahía de Cádiz también tomó la palabra para agradecer en nombre del arzobispo la asistencia y el apoyo de los fieles. El Padre Juan falleció tras una larga enfermedad y después de que la Diputación de Cádiz reconociera con la Placa de Oro a la sociedad benéfica El Pan Nuestro y después de que dos isleños promovieran su nombramiento como Hijo Adoptivo, junto con el de Teresa de Benito Togores. Un procedimiento que continuará adelante, según los promotores, aunque en el caso del Padre Juan Jiménez Zayas será ya a título póstumo.

(TOMADO DE  http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=176230&i=98&f=0