Este domingo 23 de julio se celebra la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

 

En la Catedral de Guadix, los mayores podrán recibir la bendición de manos del obispo, en la Misa de 12. También se pueden ganar indulgencias, según lo establecido por el papa Francisco

Este domingo 23 de julio la Iglesia celebra la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, dado que es el domingo más cercano al 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos del Señor. Una Misa en La Catedral de Guadix, a las 12 de la mañana, presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, será la manera de celebrar esta jornada de los abuelos. También, los abuelos que asistan podrán recibir la bendición, en este día tan especial. Además, como ya ha decretado el papa Francisco, quienes participen en la celebración, tanto en al de Roma como en cualquier lugar del mundo, podrán recibir indulgencia plenaria, cumpliendo eso sí con los requisitos de costumbre.

También podrán ganar indulgencias estos días quienes visiten o ayuden a un anciano necesitado, enfermo, discapacitado, solo…. O quienes, sin poder salir de casa, ofrezcan a Dios sus oraciones y sufrimientos ese día, unidos a la intención del papa por los mayores y abuelos.

En Guadix, la celebración estará preparada por la delegación de Familia y Vida, que anima a los mayores y abuelos a participar en la misma para recibir la bendición de manos del obispo. Sin duda, será un momento para dar gracias a Dios por todo lo vivido y para reconocer la importancia y necesidad de los abuelos en las familias, sobre todo en la educación de los nietos.

 

Mensaje del papa e indulgencias

«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50) es el lema que propone el papa Francisco para la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que la Iglesia celebra este 23 de julio. Se trata de una jornada que este año llega con vínculos con la JMJ de Lisboa, que se celebra en unos días. El lema de la JMJ es “María se levantó y partió sin demora” (Lc 1,39) y nos muestra a la joven María, que se pone en camino para visitar a su anciana prima Isabel y proclamar en el Magnificat la fuerza de la alianza entre jóvenes y ancianos.

Y es que, como ya indicó el papa Francisco hace dos años, el objetivo de esta Jornada Mundial es promover el encuentro entre generaciones, de los nietos con los abuelos y de los abuelos con los nietos, para “custodiar las raíces y transmitirlas”.

Como en las dos jornadas anteriores, el Santo Padre concederá el don de indulgencias a los fieles. La indulgencia se concederá «en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que, animados por un verdadero espíritu de penitencia y caridad, participen en la solemne celebración que el Santísimo Padre Francisco presidirá en la Basílica Papal Vaticana, o en las diversas funciones que tendrán lugar en todo el mundo».

Asimismo, se concederá la indulgencia a los fieles que visiten a los ancianos solos o en dificultad, «como los enfermos, los abandonados, los discapacitados» y a «todos aquellos que, no pudiendo salir de casa por motivos graves, se unan espiritualmente a las sagradas funciones de la Jornada Mundial, ofreciendo a Dios Misericordioso sus oraciones, los dolores y sufrimientos de su vida, especialmente mientras se difundan a través de los medios de comunicación las palabras del Sumo Pontífice y las diversas celebraciones».

Más materiales y recursos se pueden encontrar en estos enlaces:

 

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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