Catequesis de la madre Angela sobre la Eucaristía, en la ermita de la Soledad, de Huéscar

Estamos en la recta final de la Misión Diocesana en nuestra diócesis de Guadix. Están siendo días llenos de todo tipo de actividades, de encuentros, de celebraciones en los distintos templos de la diócesis.

Pero, sobre todo, están siendo días de muchas horas en la calle de “visiteo”, como le suelen llamar los misioneros, hablando en los comercios, en los domicilios, en los mercados… de Jesucristo, del amor que Él nos tiene y de nuestra Madre, la Santísima Virgen María. Son en torno a 80 misioneros los que están recorriendo todos los pueblos de la diócesis y lo seguirán haciendo hasta el 3 de marzo, que será el día en el que, en nuestra catedral, se tenga la misa de clausura de la Misión. Y acompañando en la oración a todas estas personas esta la fundadora de la Congregación de Marta y María, madre Angela. Pero no solo en la oración, sino también físicamente, como lo hizo en Huéscar, el jueves 29 de febrero, para estar, animar y rezar por el grupo de misioneros que está en el arciprestazgo de la Sagra-Huéscar.
La madre Angela se desplazó hasta esta localidad para estar en la hora santa que había programada en la ermita de la Soledad y estar después en la Santa Misa, que coincidía con el 4 día del quinario en honor a nuestra Madre. Al llegar, el consiliario junto con el hermano mayor de la hermandad le enseñaron la ermita y sus sagrados titulares.
La hora Santa giró toda ella en torno al pasaje de la samaritana, que fue escenificado por los misioneros con la ayuda del diácono. Fue en este momento en el que la madre Angela dio una catequesis sobre la Eucaristía. Llena de energía, y con mucha paz habló sobre la importancia de la Santa Misa y recordó que tenemos que acudir a ella en gracia de Dios y que tenemos que valorarla, pues ella misma dijo que hubo un tiempo que, donde ella vivía, solo se celebraba cada mes. Dio un testimonio muy bonito sobre la sagrada Eucaristía, acompañado de distintos textos bíblicos. Los fieles, que acudieron en gran cantidad, la escucharon con mucha atención.
Al finalizar la Santa Misa tras el canto del himno a la Virgen de la Soledad, el párroco de Huéscar le entregó una estampa grande de las patronas de Huéscar, Alodia y Nunillón, para que se las llevaran a Guatemala, a su casa Madre, para que nos tuviera a todos presente en sus oraciones. También el hermano mayor le entregó un cuadro con la imagen de la Virgen de la Soledad.
La madre agradeció a todas las personas que han colaborado en la Misión Diocesana, acogiendo a sus “monjitas”, dándoles de comer y rezando, a la vez que nos animó a todos a seguir dando a conocer el gran amor que Cristo a todos nos tiene.

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar