Benamaurel celebró sus fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza: “que la fe reconquiste nuestros corazones”

Son palabras del obispo de Guadix en el día grande de las fiestas patronales

La comunidad parroquial de Benamaurel, y todo el pueblo, ha celebrado sus fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza, a la que le ha dedicado, como es tradicional, la novena y el último fin de semana de abril, más los dos días siguiente. En total, han sido 12 días de fervor, fe y devoción alrededor de la Patrona, con la vistosidad, historia y patrimonio inmaterial añadidos de las celebraciones de Moros y Cristianos.

El obispo de nuestra diócesis, don Francisco Jesús Orozco, acompañó a Benamaurel el lunes, 29 de abril, en la solemne Misa en el día grande de la Virgen de la Cabeza. Su homilía fue un canto a la tradición y la devoción a esta advocación mariana arraigada en el norte de la provincia de Granada desde hace más de cinco siglos, fruto de la conquista cristiana de esta zona en la frontera del Reino Nazarí. La Reconquista y la posterior repoblación del territorio con vecinos de otros lares, sirvió a monseñor para, a continuación, animar a los benamaurelenses a que el Señor y la profunda devoción a la Virgen de la Cabeza reconquisten y repueblen nuestro corazón.

La celebración de las fiestas de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza, truncada puntualmente por la lluvia, ha llenado -un año más- el corazón de todos los vecinos de Benamaurel y de las miles de personas que durante estos días nos han visitado. Las celebraciones religiosas han estado dirigidas por Salvador Cifuentes, párroco de Cortes de Baza, ante la baja por enfermedad del párroco don Joaquín Caler, quien -afortunadamente- se recupera de una afección respiratoria. Además, a lo largo de los 12 días de cultos a la Patrona, distintos sacerdotes de la diócesis han acompañado a los fieles con sus predicaciones.

Por la lluvia, las dos representaciones del auto sacramental “Cautivero y Rescate de Nuestra Señora de la Cabeza” tuvieron que celebrarse tanto el domingo como el lunes en el interior del templo parroquial. Los “papelistas”, actores locales, mejoran cada año su sentida actuación, ante una preciosa imagen vestida, para este año, con uno de sus mantos azules y saya blanca. La representación, seguida cada vez por más personas, contó este año con la incorporación de nuevos actores: la joven que va a ir incorporándose progresivamente al personaje de Luzbel, y a las tres niñas y el niño que, desde el próximo año, se encargarán del papel del Ángel. Ya el lunes tuvieron una primera incursión. Las nuevas incorporaciones han levantado la emoción y el reconocimiento de todo el pueblo, con la emocionada despedida, además, de Lucía, que este año ha presentado por última vez al Ángel. Su papel es uno de los más esperados cuando poco antes de terminar de la presentación se dirige a la Virgen de la Cabeza diciendo: “Perpetua Virgen, gloria de la Tierra, / espejo claro en el que Dios se mira…”.

Las fiestas, donde la imagen de la Patrona tiene un continuo protagonismo fuera y dentro de la iglesia parroquial, han estado perfectamente coordinadas por el ayuntamiento, las comparsas de Moros, Cristianos y Pakkos, la parroquia y la Hermandad e Insignias de la Virgen de la Cabeza, que este año ha estrenado nueva junta de gobierno. La comisión de fiestas, formada por todas las partes implicadas, acordó el lunes suspender tanto la procesión de la mañana como la de la tarde, por la lluvia, y fijar la representación de “Los Papeles”, como habitualmente se le conoce al auto sacramental, en el templo parroquial, donde ya se había celebrado la tarde del domingo, tras la primera de las dos batallas que Moros y Cristianos representan en distintos puntos del desfile procesional y de comparsas como muestra de lo representado en la obra de teatro. Tras esa batalla, la Virgen fue trasladada directamente a la iglesia por la aparición de la lluvia.

Esa lluvia impidió cualquier acto en la calle el lunes, día en el que numerosas mujeres de la localidad acudieron a la iglesia ataviadas con la tradicional mantilla española, en el día grande de la Patrona, aunque el martes dejó paso a una jornada nublada y fría que permitió a todos “desquitarse”. Tras la última Eucaristía en honor de la Virgen de la Cabeza, todos procesionaron con la imagen de la Patrona por las calles del pueblo por donde no había sido posible ir el día anterior. Además, se celebró la segunda de las batallas en La Cañada y se lanzaron al aire las numerosas tracas y palmas reales que el pueblo ofrece a su Patrona.

Con la espectacularidad de los desfiles a cargo de las tres comparsas y la profunda fe y devoción de todo un pueblo a la Virgen María bajo la advocación de la Cabeza, Benamaurel ha cerrado un intenso mes de abril, que comenzó con la celebración de las fiestas del Patrón, San León Magno, y continuó, en el que domingo que quedaba en medio de ambas celebraciones, con el pregón de las fiestas que, en este ocasión, ha corrido a cargo de la Hermandad e Insignias de la Virgen de la Cabeza. Lo pronunciaron las últimas cuatro hermanas mayores y el hermano mayor que se han ido sucediendo al frente de la corporación en las últimas décadas. Fue emocionante y lleno de recuerdos y, cómo no, de alusiones al cariño y devoción que este pueblo de Benamaurel le profesa a la que es su Patrona desde hace siglos.

Rafael Troyano

Benamaurel