El Obispo de Guadix bendecirá a la diócesis desde la torre de la Catedral el 25 de marzo, Solemnidad de la Encarnación, a las 12 de la mañana

Invita a todas las parroquias a tocar las campanas a las 12 de la mañana para animar a rezar el Ángelus y recordar esa bendición: “cuando oigáis las campanas de vuestra parroquia, en ese momento, el Señor os estará dando su bendición”

El Obispo de Guadix. D. Francisco Jesús Orozco, bendecirá a toda la diócesis desde la torre de la Catedral accitana, el miércoles 25 de marzo, a las 12 de la mañana. Será al terminar la celebración de la Eucaristía en el día de la Encarnación, la Solemnidad de la Anunciación del Señor, que se celebra ese día. El prelado pide a los accitanos y a todos los diocesanos que mañana, a esa hora, miren hacia la torre de la Catedral o piensen en ese acto, mientras rezan el Ángelus, para recibir esa bendición.

El obispo celebrará la Eucaristía en una Catedral sin fieles, ofreciendo la Eucaristía por toda la diócesis y pidiendo por los enfermos del Covid-19, los fallecidos y todos los que trabajan por los enfermos y por mantener los servicios esenciales. Será al final de la Eucaristía cuando el prelado suba a la torre, con la Custodia, para bendecir a toda la diócesis con el Santísimo Sacramento. Como dice el mismo Obispo en su convocatoriaserá el día de la Encarnación, el próximo 25 de marzo, a las 12 de la mañana, celebrando que Dios se encarna y se hace hombre para ser el Buen Samaritano, el Buen Pastor. Cristo es el Señor de la vida, de nuestras vidas, la salud de nuestras almas, y la vida de los difuntos. No vivimos angustiados ni desesperados. Vivimos con responsabilidad, desde la fe, el momento presente. Y desde esta responsabilidad, sé que, ahora, más que nunca, en la historia reciente, necesitamos a Jesús y de Jesús. Ahora queremos acoger y hacer vida la invitación del Señor: "venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados y Yo os aliviaré"(Mt 11,28)”.

En su carta, D. Francisco Jesús recuerda, que dará la bendición a los pies de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, de la que se cumplen este año el 75 aniversario de su colocación en la torre: “La torre de nuestra Catedral se alza señera al cielo cual faro que orienta la vida de los hijos de la Iglesia. Rematada por la sagrada imagen del Sagrado Corazón de Jesús, Cristo, Luz de los pueblos, se convierte en esperanza segura, en oración y plegaria para todos los que, en momentos de oscuridad, alzan su mirada al cielo y se encuentran con la imagen protectora del Señor, que, para custodiar la fe y la vida de los diocesanos, fue colocada en 1945 por mandato de nuestro recordado Obispo don Rafael Álvarez Lara, quien para celebrar esa cita histórica y espiritual, celebró la Santa Misa desde la Torre de nuestra Catedral. En este 2020 se cumplen 75 años de tan piadoso acto, que vivió la Diócesis con inusitado fervor. Cuántas veces he oído decir "cuando salgo a la calle, lo primero que hago es mirar al Sagrado Corazón", o "siempre que tengo un problema rezo mirando la imagen del Corazón de Jesús." Ya no imaginamos nuestra Catedral sin esta querida imagen del Señor. El Corazón de Cristo es, ha sido y será, el hogar seguro de los que sufren, el consuelo de los abatidos, y la esperanza de nosotros, los débiles. Por eso, bajo la mirada del Corazón de Cristo, Sagrado Protector de nuestra Diócesis, daré la bendición con el Santísimo Sacramento el próximo miércoles, a las 12 del mediodía.”.

Termina el Obispo su convocatoria animando a los sacerdotes a que, a esa hora, las 12 de la mañana, toquen las campanas de las Iglesias para rezar el Ángelus y sentir esa bendición: “animo y ruego a los fieles de Guadix a que se unan desde sus balcones y ventanas, y a todos los diocesanos desde sus casas, haciendo visible y real la comunión de los santos. Cuando oigáis las campanas de vuestra parroquia, en ese momento, el Señor os estará dando su bendición. Haced un acto de adoración al Santísimo y pedidle fervorosamente por el cese de esta pandemia. Que esta bendición sea escudo que nos defienda de todo mal y medicina que alimente nuestra fe y reconforte nuestra esperanza”.

Antonio Gómez