La diócesis de Guadix contará con una nueva beata en su santoral, Sor Isabel Ascensión de San José

 

El papa Francisco ha decretado este miércoles 11 de diciembre, la beatificación de Sor Isabel Ascensión de San José, religiosa dominica del Convento de Huéscar

El prefecto de la Congragación para la Causa de los Santos ha comunicado que, el 11 de diciembre de 2019, el papa Francisco ha decretado la beatificación de sor Isabel Ascensión de San José, religiosa dominica del convento de clausura de Huéscar. Era natural de Huéscar y antes de cambiar el nombre al entrar en el convento, se llamaba Isabel Sánchez Romero. Sor Isabel Ascensión fue mártir de la persecución religiosa del siglo XX, en 1937, y será beatificada junto con otros 20 religiosos dominicos de Ciudad Real, un laico vinculado a esa orden y seis religiosos dominicos de Almería.

Aún no se sabe ni cuándo ni dónde será la beatificación de estos nuevos beatos. Una vez hecho público el decreto, corresponde a las iglesias locales o a las órdenes religiosas pensar en un lugar y una fecha para dicha celebración. En este caso, será la orden dominicana quien proponga una fecha, aunque ya se oye que podría ser en Sevilla, en la primavera del año que viene.

En la diócesis de Guadix, el proceso de beatificación de Sor Isabel Ascensión de San José se inició en 1990 y concluyó su fase diocesana en 1995. Trasladado a Roma, en 1999 se promulgó el decreto de validez de la investigación diocesana y es ahora, con fecha de 11 de diciembre de 2019, cuando ha salido el decreto de beatificación.

Biografía

Sor Isabel Ascensión de San José nació en Huéscar, el 9 de mayo de 1860. Fue martirizada en Huéscar el 16 de febrero de 1937. Isabel Sánchez Romero, que era su nombre antes de ser religiosa, nació en una casa de campo del término municipal de Huéscar, en 1860. Ingreso en el monasterio de la Madre de Dios, Dominicas, en Huéscar, a los 17 años de edad, como hermana cooperadora o Hermana de Obediencia y tomó el nombre de Sor Isabel. Era humilde, obediente, silenciosa y trabajadora. Tenía desde joven una rara enfermedad que le cubría el cuerpo de llagas, por lo que no podía asumir responsabilidades fijas, era la auxiliar de todas las hermanas cuando la enfermedad se lo permitía. Jamás se le oyó una queja de su humanamente lastimosa situación. Era una buena preparación para sufrir la persecución religiosa, como lo advirtió a la comunidad el director de los ejercicios espirituales, un mes antes de estallar la guerra.

El 15 de febrero de 1937, registraron la casa donde se alojaba sor Isabel. La detuvieron y la condujeron al calabozo. Por la noche, los milicianos quisieron obligar a la monja dominica a blasfemar, bajo amenaza de muerte: sor Isabel respondió con jaculatorias. En castigo, fue maltratada y magullada por todo el cuerpo, que quedó semimuerto, a sus 76 años, tendido en el suelo sobre su propia sangre. A la mañana siguiente, querían que subiera en un camión, pero la pobre anciana no podía levantarse, por lo que la recogieron como un guiñapo y la tiraron al camión, con los demás presos. Llegaron a las puertas del cementerio, fueron bajando a los presos y fusilándolos en su presencia, sor Isabel vio morir a su sobrino Florencio y seguía negándose rotundamente a blasfemar, como querían los asesinos.

Al final, pusieron su cabeza sobre una piedra y con otra piedra le machacaron el cráneo. Sor Isabel se fue a las bodas eternas con el esposo. Era el 16 de febrero de 1937.

Biografía tomada de aquí

Antonio Gómez