Imprimir esta página

John Alexander Melo celebró su primera Misa en la parroquia de Huéscar

En la mañana del sábado 28 de septiembre, en la catedral de Guadix, tuvo lugar la ordenación sacerdotal de John Alexander Melo, diácono de la diócesis accitana. Seguramente, fue un momento muy especial, a la vez que entrañable, y siempre recordado también para el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ya que era la primera vez que ordenaba a un sacerdote.

Al día siguiente, John Alexander celebró su primera Eucaristía, a las 12 de la mañana, en la parroquia de Santa María, de Huéscar, que se engalanaba para acoger dicha celebración. La parroquia se llenó de feligreses y amigos del nuevo sacerdote para acompañarle en ese momento tan importante en su vida, en la primera Misa que oficiaba en la parroquia en la que ha estado ejerciendo su ministerio diaconal.

En su homilía tuvo palabras para sus padres, que han hecho el esfuerzo de venir desde su Colombia natal para acompañarlo, y hacia sus hermanos, que no han podido venir. Igualmente, recordó a todos los monaguillos, que a lo largo de este año él ha ido formado en la Escuela de Monaguillos que implantó al venir a Huéscar, y al grupo de Cáritas, al cual ha estado muy unido a lo largo de todo este año.

Antes de dar la bendición final, siguiendo las costumbres de su país, ya que John Alexander es de Colombia, hacía entrega a su madre del paño con el cual limpió sus manos una vez que fueron ungidas por el obispo y, a su padre, la estola que usó en sus primeras confesiones. Estos fueron los textos que pronunció mientras se las entregaba:

“Mamá te hago entrega, Con todo mi amor, de este manutergio impregnado con el santo Crisma con el que han sido ungidas mis manos en mi ordenación sacerdotal; lo conservaras y el día de tu muerte, al preparar tu cuerpo para el funeral, será puesto entre tus manos, así, cuando llegues a las puertas del cielo, a la presencia del Señor y Él te diga: “Te he dado la vida” ¿Qué me has dado tú?, tú le entregues el manutergio y puedas responderle: “Te he dado a mi hijo como sacerdote” y con ello Jesús, en su infinita misericordia te conceda la entrada en el paraíso”.

 “Papá, te hago entrega, con todo mi amor, de la estola de mis primeras confesiones. Al igual que mi mamá, la conservarás y en el momento de tu muerte, al preparar tu cuerpo para la velación, dicha estola será colocada entre tu pecho y tus manos, entre aquel corazón y aquellas manos que me dieron vida, me criaron y formaron en mí el carácter de un sacerdote de Cristo y de un ministro de la Iglesia, para que al llegar a las puertas del cielo, el Señor pueda ver el fruto de tus manos, tenga misericordia de ti y te permita entrar en el paraíso”.

Sin duda, fue un momento para dar gracias a Dios por el sacerdocio de John Alexander. La celebración terminó con el bonito gesto de besar las manos al sacerdote recién ordenado.

José Antonio Martínez

Párroco de Santa María, de Huéscar