La Hermandad de la Virgen de la Cabeza, de Huéscar, realizó su tradicional romería

La ciudad de Huéscar se ha sumado, un año más, a tantos y tantos pueblos que el 15 de agosto celebran la Asunción de la Virgen María, haciendo gala de su devoción mariana al alabar a nuestra Madre la Virgen María, bajo la advocación a la Virgen de la Cabeza, sagrada imagen muy querida por los oscenses, que tiene su ermita en la sierra de Marmolance.


El martes 6 de agosto, cuando comenzaron las novenas que finalizaron el día 14, coincidiendo con las vísperas de la fiesta de la Asunción de María a los Cielos, la Virgen de la Cabeza junto al Cristo de los Milagros, imagen que este año su Hermandad ha restaurado en los talleres de Dionisio Olgoso, salía en procesión por las calles de Huéscar. Son tradicionales en esta Hermandad los bailes de la bandera delante de las sagradas imágenes y a los sones del tambor y de las flautas, así como el canto del coro rociero. Este año también la corporación municipal ha acompañado a la Hermandad.
Y llegó el jueves día 15 de agosto, día en el que dicha Hermandad de la Virgen de la Cabeza celebra su romería. A las 7 de la mañana, en la parroquia de Santa María, tuvo lugar la Misa de despedida. Antes, como antaño, los despertadores recorrieron las calles de Huéscar cantando en las puertas de las ermitas y de la casa parroquial. Al finalizar, la Virgen y el Cristo salieron en romería hacia su ermita, en la sierra de Marmolance, engalanada de una forma especial gracias al trabajo de todos los hermanos y sus familias. Un gran número de fieles acompañó a las sagradas imágenes durante los 8 Kilómetros que hay de distancia entre la parroquia y la ermita.
Una vez repuestas las fuerzas, gracias a la invitación de la Hermandad, a las 12 de la mañana se celebró la Eucaristía, quedándose la ermita pequeña debido al gran número de devotos que acudió. Y al finalizar, de nuevo procesión, alrededor dela ermita, sin que faltase el “meter la Virgen al agua”, como se dice cariñosamente.
Como párroco, quiero agradecer a todos un cada uno de los hermanos de la Virgen de la Cabeza, a sus familiares y a sus colaboradores el esfuerzo realizado para hacer posible, un año más, que podamos dar muestras de nuestro cariño a la Virgen de la Cabeza. Que ella desde su ermita siga intercediendo por nosotros y haciendo que la fe, en nuestra Madre la Virgen María, siga creciendo en nuestra parroquia de generación en generación.
José Antonio Martínez
Párroco de Santa María de Huéscar