La Cofradía del Nazareno de Baza montó un altar de Corpus lleno de símbolos eucarísticos

La Cofradía del Nazareno montó su altar de Corpus lleno de símbolos eucarísticos Un año mas, con trabajo y esfuerzo y la colaboración de varios hermanos y de los sacerdotes de la ciudad que han prestado imágenes y otros enseres, la Cofradía del Nazareno ha montado el altar para mayor gloria de Jesús Sacramentado.

 

Para el altar se ha optado por aprovechar la fachada del edificio de la Iglesia del Convento de Santo Domingo, por lo que la Cofradía del Nazareno quiere agradecer públicamente al Excmo. Ayuntamiento de Baza la colaboración y facilidades prestadas.

De las ventanas, caen dos telas rojas hacia el altar, adornadas con dos cornucopias doradas cedidas por D. Celso y con guirnaldas de hojas de parra.

En las dos hornacinas de la portada se han podido colocar, a pesar de la altura, las imágenes de Santa Clara (sosteniendo una custodia) y Santa Beatriz (fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción) que proceden de uno de los retablos del Templo de la Virgen de la Piedad.

Con la portada de la fachada de fondo, la parte superior del altar estaba culminada por una delicada custodia de estilo gótico, de metal dorado con imágenes y medallones plateados, que ha sido cedida por una parroquia cercana. Sobre la custodia, dos angelillos sujetan una espiga y un pequeño racimo de uva. El remate del fondo y la base de la custodia están adornados con antiguos bordados dorados sobre tul blanco.

La custodia está flanqueada por el pan, con espigas doradas y el vino, con racimos de uva, que representan al cuerpo y la sangre de Cristo y que se repiten en los adornos de todos los enseres del altar, como tema central.

Cuatro ángeles adoradores se postran ante la custodia, los dos de arriba sosteniendo un cordón dorado y rojo (color litúrgico sacramental ) con borlas doradas.

Bajo estos, un sagrario dorado permanece abierto, y de cuyo interior rebosan uvas y espigas así como un fino paño con diminutas flores de colores, que simbolizan todos los bienes que Cristo nos brinda: amor, entrega, perdón, redención…

Los candelabros y velas, así como los faroles y ciriales vuelven a estar adorados con espigas y uvas.

Al pie del altar una jarra blanca con su palangana y un sudario simbolizan la pureza, así como el símbolo del lavatorio que hizo Jesús a los apóstoles durante la última Cena, cuando instituyó la Eucaristía. Las flores para el exorno de color blanco.

Una larga alfombra roja marca el camino desde la calle hacia el altar y en un lado dos reclinatorios y en el otro un singular y simbólico conjunto.

Jesús Nazareno, en clara alusión al titular de la Cofradía (imagen en miniatura cedida por el hermano de la Cofradía Emilio  Robles) con la cruz a cuestas y descalzo, pisa la uva que rebosa por una prensa para convertirla no en vino sino en sangre que es recogida en un precioso Cáliz (de la Parroquia de San Juan). Jesús decidió entregar su sangre por nuestra salvación. Dos ángeles, del Colegio de la Presentación, custodiaban la imagen del Nazareno).

Artículo de Pedro Carrión