Historia

HISTORIA DE LA DIÓCESIS

Índice

1.- EL OBISPADO DE GUADIX HASTA LOS REYES CATÓLICOS

2.- EL OBISPADO DE BAZA HASTA LOS REYES CATÓLICOS

3.- EL OBISPADO DESDE LA INCORPORACIÓN DE GUADIX Y BAZA A LA CORONA DE CASTILLA

Esta historia de la diócesis accitana la ofrecemos gracias a la colaboración del Doctor
FRANCISCO J. FERNÁNDEZ SEGURA
I. E. "Pedro Suárez"
De la Real Academia de la Historia

 


 

1.- EL OBISPADO DE GUADIX HASTA LOS REYES CATÓLICOS

1.1.- La llegada del cristianismo.


El cristianismo se extendió en el área accitana desde sus primeros momentos y en su capital se establecerá una de las primeras sedes episcopales de España. La tradición asigna a San Torcuato, uno de los siete Varones Apostólicos, la fundación de la diócesis. La llegada de los siete Varones Apostólicos al sureste andaluz, provincias de Almería, Granada y Jaén, debió producirse, de acuerdo con las hipótesis tradicionales y la lógica de los hechos, después de la celebración del concilio de Jerusalén (49-50 d. C.), el hipotético viaje de San Pablo a España (63-64 d. C.) y el martirio de San Esteban.


La "civitas romana" constituyó la base inicial de la organización de la Iglesia. La geografía eclesiástica de España tiene, en las diócesis del Imperio Romano, gobernadas por un "vicarius", una estructura referente para su primitiva organización. La división de Diocleciano (284-305) sirvió de base, para organizar la Iglesia en la época del Bajo Imperio y el período de la dominación visigoda. La Andalucía actual quedaría integrada en las provincias Bética y Cartaginense.


Guadix sería la "Colonia Iulia Gemella Acci", dotada del "ius Italicum" que implicaba la ciudadanía romana y el privilegio de la exención del "tributum soli", enclavada en el "Conventus Carthaginensis" que pertenecía a la Provincia Tarraconense, por tanto, a la Hispania Citerior. En la colonia se daba culto al dios Netón y a la diosa Isis, símbolos del sol y de la luna respectivamente.


San Torcuato y sus compañeros ejercerían su labor pastoral en los siguientes núcleos poblacionales, asignados por la tradición: Torcuato en Acci (Guadix), Indalecio en Urci (Almería), Segundo en Abula (Abla), Tesifonte en Bergi (Berja), Cecilio en Iliberri (Elvira-Granada), Eufrasio en Iliturgi (Andújar) y, finalmente, Hesichio en Carteia (Cazorla). La mayoría de estos núcleos pertenecieron, en algún momento, a la provincia Cartaginense.


1.2.- Límites del primitivo obispado.

Los límites del primitivo obispado están descritos por el historiador Pedro Suárez, que cita como fuentes, entre otras, la división eclesiástica realizada en tiempos del rey visigodo Wamba (s. VII) y la Historia General de España de Alfonso X. En la citada Historia se le asignan los siguientes límites: "Acci tenga desde Segura Fasta Montan; et desde Arcatal fasta cona". Límites que coinciden, aproximadamente, con los asignados por García de Loaysa y Ambrosio de Morales, según hace constar Pedro Suárez.


Ambrosio de Morales se refiere en estos términos al obispado de Guadix: "Guadix tenga desde Segura hasta Montaña, y desde Arcatel hasta Caracoye".
Suárez interpreta los límites geográficos del obispado de esta forma: "Comenzará desde la Sierra de Segura y de aquí tirando las líneas por debajo del Monte Jabalcohol (quedando a la parte de arriba Baza, que era obispado distinto) y extendiéndose desde Bácor por los confines del antiguo obispado de Baeza, entre Guadix a Cabrilla; y de aquí por encima de Diezma y La Peza, llegaban los términos hacia Poniente hasta la montaña o Sierra Nevada. En esta inteligencia es de creer que los otros dos límites interpuestos, llamados Arcatel y Carachuel, o Caracoye, estarían, el uno, a la parte del Septentrión, camino de Guadix por el río Fardes abajo, y el otro, al mediodía, caminando de Guadix a Almería, hasta pasar de la villa de Abla".


El ámbito geográfico reseñado coincide, esencialmente, con los límites históricos del obispado, si bien sufre, como es sabido, diversas transformaciones muy importantes.
1.3.- Desde el concilio de Elvira hasta la dominación musulmana.


La celebración del concilio de Iliberis (Granada), entre el 306 y el 314 d.C., y la asistencia al citado concilio del obispo accitano Félix, nos pone de manifiesto que la cristianización de la ciudad y su área comarcal tiene cierta solidez y cuenta con una estructura más definida, que en los momentos iniciales.


Las actas del concilio -las más antiguas que se conservan de un concilio disciplinar- son excepcionalmente valiosas para la historia de la Iglesia hispana. Asistieron diecinueve obispos y veinticuatro presbíteros, en representación de treinta y siete sedes, de las cuales veintitrés era de la Bética, la provincia, por tanto, más ampliamente representada, lo que nos indica la implantación en la misma del cristianismo. Al parecer, el obispo Félix presidió el concilio, debido a que éste representaba, probablemente, a la diócesis más antigua.


A partir del obispo Félix, varios sucesores asisten a diversos concilios, especialmente a los toledanos, como por ejemplo Liliolo (conc. III), Clarencio (conc. IV), Justo (conc. VI), Juliano (conc. VIII), Magnario (conc. IX y X) y Ricila (conc. XI, XII, XIII, XIV y XV).
Durante la presencia visigoda tenemos noticias, a través de una inscripción epigráfica, de la consagración de una basílica en Acci, bajo la advocación de la Santa Cruz, el día 13 de Mayo del año 652, siendo Justo obispo de la ciudad.


En el momento de la invasión musulmana era obispo de Guadix Frodoario (711-714). Más tarde se tienen noticias del obispo Quirico que, según algunas fuentes historiográficas, asiste al concilio de Córdoba. La invasión árabe produce un largo y confuso paréntesis en la vida del obispado pues, por falta de datos, se desconoce si la diócesis existió y tuvo obispos desde el año 741 hasta el año 1400.


La dominación musulmana dejó una huella profunda en la ciudad. La antigua colonia Acci pasaría a denominarse por algún tiempo Medina Beni Sam. Más tarde tomaría el nombre de Guadh-Haix. En el s. X formaba parte de la cora de Ilbira. La economía se basaba en la seda, azafrán, plomo, molinos, etc. En torno a 1145-1146 constituyó un efímero reino de Taifas. Durante el s. XII la ciudad estuvo bajo la protección castellana. A finales del s. XV participa en las guerras civiles de Granada. Con la fragmentación del reino granadino, Guadix terminó siendo la corte del rey El Zagal, hasta la toma de la ciudad por los Reyes Católicos en 1489.


La primitiva basílica, de la época visigoda, es transformada por los musulmanes en mezquita. De la ciudad y del nuevo edificio religioso nos ofrece una serie de datos Jerónimo Münzer en su viaje por España y Portugal, realizado entre 1494 y 1495. Sobre la mezquita de Guadix dice textualmente: "La mezquita, que es hexágona, tiene sesenta columnas exentas y en el centro un lindo jardín para las abluciones, según la costumbre mora".


1.4.- La comunidad mozárabe y los obispos del siglo XV.

La numerosa comunidad mozárabe desarrolló sus actividades con cierta normalidad en los primeros momentos de la invasión y conquista musulmana, apareciendo las dificultades conforme se afianza el poder musulmán. En estos momentos se sitúa el martirio de San Fandila, en Córdoba, el 13 de junio del año 853.


A partir del siglo X, en un proceso lento, los mozárabes ocuparían las zonas periféricas de la ciudad, sirviendo como ejemplo el barrio de la Magdalena, iglesias de Sta. Catalina, S. Pedro o la citada de la Sta. Cruz, o bien serían expulsados al norte de África o emigrarían, en algunos casos, a los reinos cristianos: a Castilla en el reinado de Alfonso VI, con fines repobladores tras la conquista de Toledo (1085) y, a Aragón en el reinado de Alfonso I "El Batallador".


Tenemos noticias de los obispos titulares de Guadix, a lo largo del siglo XV: Pedro I; Fr. Nicolás, de la orden Seráfico de la Observancia; Pedro II, que fallece en torno a 1434; Fr. Fernando de Atienza, de la Observancia de S. Francisco y nombrado obispo por Eugenio IV; Fr. Pedro III, nombrado obispo en Junio de 1475 y, finalmente, Fr. Diego García de Quijada, franciscano, que será el primer obispo de la ciudad, una vez conquistada por los Reyes Católicos en 1489.


 

2- EL OBISPADO DE BAZA HASTA LOS REYES CATÓLICOS

2.1.- La llegada del cristianismo


La Iglesia de Baza fue, según escribe Magaña Visbal, "una de aquellas que tuvieron principio en los albores del cristianismo, hallándose desde tan remotos tiempos dotada con Silla Episcopal, cuyo establecimiento atribuye una antigua tradición, al celo de San Tesifón, uno de los siete discípulos de Santiago".

El ya citado Suárez señala: "Estuvo la antigua ciudad de Baza ilustrada con cátedra episcopal desde la primitiva iglesia...", citando como fuente, entre otras, a Ambrosio de Morales. La antigua cátedra episcopal de Baza fue desde su fundación sufragánea de Toledo, según datos que se desprenden de la división de obispados realizada en tiempos de Wamba. Sobre este aspecto también dan referencias el arzobispo Loaysa y el cardenal Aguirre.

Cuatro ciudades se disputan la creación de la sede por San Tesifón, uno de los siete varones apostólicos, Baza, Baeza, Úbeda y Berja.

Poco sabemos de la colonia romana (Basti), salvo que perteneció primero a la España Ulterior (27 a. C.) y después a la Citerior o Tarraconense dentro del convento jurídico Cartaginense. Plinio señala que era ciudad estipendiaria, prueba de su resistencia al dominio romano.

2.2.- Límites del primitivo obispado

Los límites históricos del obispado bastetano quedan señalados en la división de Wamba de esta forma: "Bastihaec teneat, de Montanea usque Egestam, de Rauca usque Fusitam vel Rusitam". Ambrosio de Morales y el conde de Mora nos traducen al castellano estos límites geográficos: "Baza tenga desde la Montaña hasta Gesta, y desde Rauca hasta Rusita".

Para Pedro Suárez los límites serían: "El nombre y sitio de Egesta, o Gesta, asignado al obispado de Baza, se presume haber sido Vélez Rubio y Vélez Blanco, porque Plinio describiendo a España, refiere los pueblos Egelestanos inmediatamente a los Ilorcitanos, que son los de Lorca, muy cercanos a los de Vélez. El otro sitio y nombre de Montaña corresponde a la Sierra, que sería la de Baza, que se extiende por aquella parte que llaman la venta del Baúl hasta los confines de Fiñana".

2.3.- Desde el concilio de Elvira hasta la dominación musulmana

Si la tradición confirma que San Tesifón fue el primer obispo bastetano, éste debió de tener sucesores inmediatos, cuyos nombres se desconocen hasta la fecha.

Al citado concilio de Iliberis asiste Eutiquiano, obispo de Basti. Esta circunstancia nos indica, como en el caso de Guadix, que la cristianización en el área comarcal bastetana dispone de cierta organización y solidez a comienzos del s. IV.

Después del obispo Eutiquiano, Pascual Madoz señala siete prelados para el obispado de Baza, asistiendo la mayoría de ellos a diversos concilios, especialmente a los toledanos: Teodoro (conc. III); Eterio I (asamblea de obispos de la provincia Cartaginense); Eusebio (conc. IV, V, VI); Siervo de Dios o Servodeo (conc. VIII y IX); Eterio II (conc. XI); Antoniano (conc. XII, XIII y XIV) y Basilio (conc. XV y XVI).

La primitiva catedral fue construida en el reinado de Recaredo I, transformándose en mezquita con la invasión musulmana y, nuevamente, en Iglesia cristiana tras la reconquista.

Poco ha quedado de la época visigoda; es de suponer ciertas transformaciones de carácter arquitectónico dejando de utilizarse la cantería y sustituyéndola por la argamasa, usando ya el arco de herradura.

Durante el episcopado del prelado Basilio, se produce la invasión árabe en España. Como en el caso de Acci, las noticias se hacen confusas y complejas a partir de este momento.

Leví Provençal sitúa la llegada árabe a estas tierras en torno al año 713. Los nuevos conquistadores se establecen sobre la urbe hispano-romana, pues la tónica musulmana era la de levantar nuevas ciudades enclavándolas en vegas fértiles.

La Baza musulmana apoyó la causa Omeya, en época de Abderramán I. Sufrió las transformaciones del período de Taifas y diversos reyes castellanos intentaron conquistarla, como es el caso de Alfonso I "El Batallador". Baza, con el paso del tiempo, se convierte en una urbe musulmana con importantes murallas, alcazaba y puertas. También contará con mezquitas, baños públicos y zoco.

2.4.- La comunidad mozárabe y los obispos del siglo XV

La comunidad mozárabe realizó sus actividades con cierta normalidad, como en otros lugares del área geográfica del nordeste granadino, en los momentos iniciales de la invasión musulmana.

Tenemos noticias de la existencia de dos obispos mozárabes: Juan, que asiste en el año 862 a una reunión en Córdoba, para tratar el tema de la herejía antropomorfita y, Servando, que gobernaba el obispado antes del año 988 y cuyo nombre está consignado en una Biblia gótica conservada en Toledo.

A partir del s. X las noticias sobre los mozárabes se hacen más difíciles. Con la invasión Almohade, producida en el año 1149, los datos históricos prácticamente desaparecen, debido a la intolerancia religiosa de los nuevos invasores. Debieron sucederse los llamados "obispos titulares" y las comunidades cristianas se ubicarían en las áreas periféricas de la ciudad o serían expulsadas u obligadas a emigrar a los reinos cristianos, de Castilla o Aragón.

La Iglesia bastetana, con el partido de Huéscar, no volvería a tener su primitiva autonomía a partir de estos momentos. Los reyes Fernando III y Alfonso XI solicitaron de los arzobispos de Toledo la concesión del gobierno del obispado de Baza. Asimismo, después de la invasión Almohade, el arzobispo de Toledo Juan Pérez consigue del Papa Urbano III (h. 1185), "para cuando fuese rescatada", la jurisdicción espiritual de Baza. Dicha concesión es confirmada por el Papa Celestino III al arzobispo toledano D. Martín López de Pisuerga, que la gobierna desde el año 1191 hasta 1208. Esta situación sigue en años y siglos posteriores, con el arzobispo Ximénez de Rada, en el reinado de Fernando III (h. 1245) y el cardenal Gil de Albornoz, en el reinado de Alfonso XI (h. 1321).

Los "obispos titulares" debieron seguir sucediéndose en la Silla Episcopal de Baza, siendo el último de ellos D. Beltrán de Boyria (1492). Con este título de obispo bastetano y en el último año citado asiste a la coronación de los reyes de Navarra, D. Juan de Albret y Dña. Catalina.


  

3.- EL OBISPADO DESDE LA INCORPORACIÓN DE GUADIX Y BAZA A LA CORONA DE CASTILLA

3.1. El cardenal Mendoza y la nueva reorganización de
la Iglesia diocesana.

Reconquistadas las ciudades de Guadix y Baza por los Reyes Católicos, en el año 1489, autorizan al cardenal D. Pedro González de Mendoza (1428-1495), hijo del Marqués de Santillana, para que lleve a término la reorganización de la iglesia en ambos obispados históricos, tras el largo período de la dominación musulmana.

El citado cardenal, de acuerdo con las Bulas dadas por el Papa Inocencio VIII el 4 de agosto de 1486, firma en la Alhambra una Bula el 21 de mayo de 1492, "erigiendo en catedral la iglesia de Guadix y en colegial a la iglesia Mayor de Baza". También quedan restauradas, por la misma Bula, las diócesis de Granada, Málaga y Almería.

Los Reyes Católicos y el cardenal González de Mendoza "erigieron iglesias parroquiales, fundándolas en las mezquitas que tenían los moros". A estas parroquias se les asignaron las posesiones y rentas que pertenecían a las mezquitas y, a los clérigos y beneficiados se les asignaron "casas y huertas".

En los años iniciales, antes de la firma de la Bula del cardenal Mendoza, la Fábrica Mayor de la Catedral de Guadix ya contaba con ciertas dotaciones reales: "diez cármenes y quinientas fanegas de tierra repartidas en Paulenca, Fauxena, Berzal, Beas, Marchal, Cigueñí, Alcudia, Alares, Muñana, Lopera, Cortes, Graena y Jeres, y otras diez fanegas en equivalencia de unas mezquitas", según un estudio realizado por Carlos J. Garrido.

Más tarde el arzobispo de Sevilla, Fr. Diego de Deza, comenzó la fundación de beneficiados y sacristías por medio de la Bula expedida en Segovia, el 26 de mayo de 1505.

3.2.- El obispo Fr. Diego García de Quijada y sus sucesores inmediatos

La restauración del obispado de la antigua Acci se realizó por derecho de "post liminio", atendiendo a los derechos episcopales adquiridos antes de la invasión musulmana. El obispado de Guadix responde a "guadixensis" como nombre de curia y fue sufragáneo de Toledo desde su fundación. A partir de la reconquista y por Bula de Alejandro VI, 4 de diciembre de 1492, pasa a ser sufragáneo de Granada, que se convierte a partir de este momento en metropolitana.

Su primer obispo fue el franciscano Fr. García de Quijada, sevillano y amigo de Cisneros. Este obispo toma posesión efectiva de la diócesis en 1495, comenzando la labor de cristianización del obispado, en una ciudad donde apenas quedaban los llamados "cristianos viejos".

La población, según Asenjo Sedano, era en 1587 de 810 vecinos en la ciudad de Guadix, repartidos de la forma siguiente: Pila Mayor, 129; Santiago, 309; San Miguel, 266 y Santa Ana, 106.

García de Quijada celebró misa en la vieja mezquita musulmana, comenzó la construcción de la nueva catedral, con traza gótica, y mantuvo múltiples y largos pleitos con el antiguo obispado bastetano, que reivindicaba sus derechos a ser diócesis independiente, y con el Marquesado del Zenete y el futuro Señorío de Gor.Participó en la llamada Conversión General de los moriscos, finales del s. XV, mandando quemar los libros árabes que había en al ciudad. Falleció en el año 1522, siendo enterrado en la catedral accitana.

Suceden al primer obispo de la restauración, García de Quijada, los prelados D. Pedro González Manso (1522-1524), D. Gaspar de Ávalos (1525-1528), Fr. Antonio de Guevara (1528-1537) y Fr. Antonio del Águila (1537-1546), que dedicarán gran parte de su labor a los siguientes aspectos: terminar con el pleito de la ciudad de Baza, resolver el problema de los diezmos que se centraba, fundamentalmente, en el Marquesado del Zenete y, catequizar y asimilar a la población musulmana.

3.3.- Datos sobre los obispos de la diócesis (ss. XV-XX)

El obispado ha contado con cincuenta y dos obispos desde su restauración, siendo el primero el ya citado García de Quijada y el último, Juan García Santacruz-Ortiz.

La mayor parte, de los cincuenta y dos prelados, proceden de las dos Castillas (28) y de la región Andaluza (18). Han pertenecido a órdenes religiosas, dieciocho obispos, distribuidos de la siguiente forma: agustinos (4), franciscanos (3), dominicos (3), mercedarios (3), del hábito de Santiago, orden militar de San Juan, benedictinos, jerónimos y carmelitas, un obispo, respectivamente.

Algunos obispos, por diversas circunstancias, que habían sido nombrados, no llegaron a ser consagrados y, por tanto, no tomaron posesión de la diócesis, como es el caso de Fernando de Contreras, Francisco de Lillo, Gonzalo del Campo o el más llamativo, Diego Muñoz Torrero que, bien por liberal o masón, la Santa Sede no dio su visto bueno.

Otros prelados, debido a problemas que conlleva el cargo, cansancio o enfermedad, renunciaron a la Silla Episcopal: Álvarez de Vozmediano (1574), Fray Julián Ramírez (1585), Fr. Pedro de Palacios (1701) o Andrés de List (1750).

Se ha afirmado, con cierta razón, que el obispado de Guadix-Baza es una sede de "paso" hacia otras diócesis de mayor importancia o de promoción de los diversos prelados. Sin embargo, después del análisis realizado, podemos decir que, de los cincuenta y dos obispos, veintisiete han fallecido en Guadix o en algunos pueblos de la diócesis y, veinticuatro han sido trasladados a otros obispados. Estaríamos en torno al cincuenta por ciento de obispos que han permanecido todo su mandato en el obispado, y un porcentaje menos elevado promocionó a otras diócesis.

De los veintisiete prelados fallecidos en la diócesis, doce pertenecían a órdenes religiosas. Entre los prelados que permanecieron más tiempo en la diócesis destacan García de Quijada, 27 años; Fr. Bernardo de Lorca, 25; Álvarez Lara, 23 y Pontes y Cantelar, 17. El obispo que menos tiempo ocupó la Silla Episcopal fue Fr. Diego Serrano, que debido a su muerte, sólo gobernó 10 días (25-XI-1652 al 6-X-1652).

La mayoría de los obispos proceden de la clase media, junto a algunos casos aislados que procedían de la nobleza, como es el caso de Pérez de Ayala, Fr. Diego de Silva, hijo del VIII conde de Cifuentes o Domínguez y Valdecañas, hijo de los condes de Valdecañas de la ciudad cordobesa de Lucena.

La media de edad de preconización de los obispos, se puede situar entre los 40 y 50 años, en plena madurez pastoral. Muchos ocuparon, antes de ser nombrados obispos, cargos importantes, como inquisidores, capellanes reales, priores o generales de la orden religiosa a la que pertenecían. Algunos alcanzaron el arzobispado y el cardenalato, como es el caso de Gaspar de Ávalos. También fueron arzobispos, entre otros, Pérez de Ayala, Felipe de los Tueros, Francisco A. de Bocanegra y Gabino Díaz Merchán. Fueron senadores, por la provincia eclesiástica de Granada, Pontes y Cantelar, Hernández Mulas y Fernández del Rincón.

3.4.- Los pleitos por la jurisdicción de Baza

Los pleitos por la jurisdicción bastetana se hacen interminables. En un primer momento la jurisdicción depende de Toledo, hasta la muerte del cardenal Mendoza (1495); después a Granada, con el arzobispo Fr. Hernando de Talavera; luego a Guadix, con el obispo Fr. García de Quijada y, nuevamente, a Toledo con el cardenal Cisneros.

El problema, que duraría más de medio siglo, termina por la Concordia de Valladolid, fechada el 15 de marzo de 1544 y firmada por el arzobispo de Toledo, Diego de Tavera, y el obispo de Guadix, Antonio del Águila. La citada Concordia es confirmada por el Papa Paulo III el 12 de mayo y por Carlos V el 18 de Agosto del mismo año de su firma en Valladolid. La Concordia entre Toledo y Guadix se completa con otra, fechada el 7 de noviembre de 1544, siendo confirmada el 13 de marzo de 1546 por el Papa Paulo III y ratificada por el prelado Pérez de Ayala.

La Concordia establecía que la tercera parte de los diezmos recogidos por la diócesis de Guadix, en la Abadía de Baza, se entregarían a Toledo. Al mismo tiempo, la Vicaría de Huéscar pasaba a formar parte del Arzobispado de Toledo y Guadix recibiría la tercera parte de los diezmos recolectados, en la citada Vicaría.

3.5.- El Sínodo de Pérez de Ayala

Se puede considerar que el largo proceso de cristianización termina, en cierta medida, en el episcopado de Martín Pérez de Ayala (1548-1560), que celebró un importante Sínodo en el año 1554. Las sesiones del sínodo duraron unos veinte días, desde el 20 de enero de 1554 al 10 de febrero del mismo año. Su amplio contenido quedó recogido en ocho Títulos fundamentales, sumando un total de 254 Constituciones.

Los Títulos sobre los que trató el Sínodo son los siguientes: de la doctrina evangélica, de la administración de los sacramentos, del culto divino, de la inmunidad y honestidad de las iglesias, de la honestidad y disciplina de los sacerdotes, de la doctrina y disciplina del pueblo, de las primicias y diezmos y, de la visitación, mayordomos, visitadores, provisores, notarios y fiscales.

3.6.- Informes sobre el estado de la diócesis (ss. XVI-XX)

La visita "ad limina" tiene una existencia muy antigua en la vida de la Iglesia, que puede considerarse su inicio en el s. IV (conc. Sardicense) y se estructura con sus aspectos actuales en el papado de Sixto V, por medio de la Bula "Romanus Pontifex", dadael 20 de diciembre de 1585.

Los objetivos de la visita "ad limina" eran, fundamentalmente, tres: visita de los obispos a las basílicas de San Pedro y San Pablo, encuentro personal con el Papa y la presentación de un informe detallado sobre la situación material y espiritual de sus diócesis.

Los obispos accitanos cumplieron con esta normativa desde finales del s. XVI, constituyendo sus informes una fuente documental de primera mano para el conocimiento de la diócesis. Señalamos, dada su importancia, algunas de las visitas "ad limina" realizadas hasta el s. XX: Juan de Fonseca (1597), Nicolás Valdés (1615), Juan de Arauz (1629 y 1630), José Laynez (1663), Clemente Álvarez (1683), Juan de Villacé (1692), Pedro Palacios (1697 y 1701), Juan González Feijoo (1704), Juan de Montalbán (1711 y 1716), Felipe de los Tueros (1721, 1725, 1729 y 1733), Andrés de List (1749), Fr. José de San Miguel (1754), Francisco A. Bocanegra (1763), Fr. Bernardo de Lorca (1774), Maximiano Fernández del Rincón (1897), Manuel Medina Olmos (1932), Antonio Dorado Soto (1972), Ignacio Noguer
Carmona (1976,1986,1991) y Juan García-Santacruz Ortiz (1998).

3.7.- Las reformas administrativas de los obispos Fr. Bernardo de Lorca y Mariano Brezmes Arredondo

La diócesis de Guadix-Baza, denominada generalmente de esta forma hasta el Concordato de 1851, tiene dos reformas administrativas de gran importancia. La primera en el s. XVIII, siendo obispo de la misma Fr. Bernardo de Lorca, firmada el 18 de mayo de 1790.

La nueva reforma contemplaba, entre otros aspectos, la división de cuatro circunscripciones: Arciprestazgo de Guadix y sus Montes, que comprendía la Pila Mayor y el Sagrario de la Catedral, Diezma, Moreda, Pedro Martínez, Alamedilla, Cogollos, El Marchal, Fonelas, Beas y La Peza; Abadía del partido de Fiñana, que comprendía Abrucena, Abla y Fiñana; la Abadía del Marquesado del Cenet, que comprendía la Calahorra, Huéneja, Dólar, Ferreira, Lanteira, Alquife y Xérez y, la Abadía de Gor que comprendía la villa de Gor y el lugar de Gorafe.

La segunda gran reorganización administrativa se realiza en el s. XIX, siendo obispo Mariano Brezmes Arredondo, firmada el 14 de mayo de 1867.

En esta reforma se contempla la división de la diócesis en cinco Arciprestazgos: Guadix con 33 parroquias, Baza con 19, Abrucena con 5, Darro con 4 y Galera con 3. El total de parroquias ascendía a 64, quedando divididas en "urbanas de término" (7), "urbanas de ascenso" (18), "urbanas de entrada" (35) y "rurales de primera clase" (4). El párroco de las de "término", tenía una asignación de 700 escudos; el de las de "ascenso", 550; el de las de "entrada", 360 ó 400 y, el de las "rurales de primera clase", 330. Cincuenta de las parroquias de la diócesis se encontraban bajo la advocación de "Santa María".

3.8.- Algunas reformas administrativas del s. XX

En el s. XX la diócesis ha sufrido varias reformas administrativas. La más importante, sin lugar a dudas, se produce en el año 1954, siendo obispo D. Rafael Álvarez Lara y Papa Pío XII. Por esta reforma, la vicaría de Huéscar, que dependía del arzobispado de Toledo, pasa al obispado de Guadix y el antiguo arciprestazgo de Abrucena, formado por las parroquias de Abla, Abrucena, Fiñana, Doña María, Ocaña y Escúllar, pasa a depender del obispado de Almería. Termina así una situación anacrónica, que había durado más de cuatro siglos (1544-1954).

En el obispado de Díaz Merchán (1966), la diócesis queda dividida en siete arziprestazgos: Aldeire, Baza, Cullar-Baza, Guadix, Huéscar, La Peza y Pedro Martínez, sumando un total de 97 parroquias. En el obispado de Noguer Carmona (1979), también con siete arziprestazgos: La Sagra, Jabalcón, Baza, Guadix, Fardes, Marquesado y los Montes, sumando un total de 107 parroquias. Esta última división se realiza con criterios pastorales, expresados en el concilio Vaticano II en su Decreto "Christus Dominus".

3.9.- Los cabildos de la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza

En la Bula del cardenal Mendoza, de 21 de mayo de 1492, quedan estructuradas, de forma exhaustiva, la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza, en cuanto a organización, funciones y dotación económica. Es presumible que los históricos obispados dispusiesen de cabildos en sus siglos iniciales, ya que en el Concilio IV de Toledo se habla de la vida en común del obispo con parte de su clero.

El cabildo accitano, según la Bula citada, contaría con un Decanato, que sería la dignidad primera después de la episcopal; un Archidiaconado, en la misma ciudad; una tesorería de prioratos, como dignidades con la debidas prerrogativas; veintiséis canonicatos y prebendas, de los cuales seis se incorporarían a las dignidades; veinte porciones; doce capellanías; doce clericatos; el oficio de acolitados; el oficio de Archipresbítero; el oficio de gerente de la obra y del hospital principal que se construya cerc

de la Iglesia Catedral; también se crean, en la misma Bula, los oficios de consejero, organista, perticario, notario y caniculario.

El cabildo bastetano, contaría con la dignidad de Abad; doce canónigos prebendados, cuatro de los cuales desempeñarían los cargos de Prior, Maestrescuela, Chantre y Tesorero, respectivamente; de los ocho canónigos restantes, al menos dos serán diáconos y dos subdiáconos.

La Colegial contó con veintiún abad, siendo el primero D. Pedro Montano (1492-1520) y nombrado por el arzobispo de Granada, Fr. Hernando de Talavera. El último abad fue Domingo González Ruiz (1824-1836).

Por el Concordato de 1851, firmado entre Pío IX y la reina Isabel II, la Colegial bastetana es suprimida (art1. 21) y, por tanto, su cabildo, pasando a denominarse "parroquia mayor". La diócesis de Guadix-Baza, denominada así tradicionalmente, tal como hemos afirmado con anterioridad, pasa a denominarse "Diócesis de Guadix" (art1. 5). El cabildo accitano, según el Concordato, contaría con dieciséis capitulares y doce beneficiados (art1. 17).

En el s. XIX, según el objeto de la convocatoria, los cabildos podían ser: ordinarios, extraordinarios, cabildetes, de "sede plena", de oficios, de votación o de toma de posesión de nuevas canongías. Entre sus funciones caben destacar las siguientes: elección de Vicario Capitular al quedar la Sede Vacante; ante el nombramiento del nuevo obispo se encargaba de examinar las "escrituras de poder", "bulas papales", "reales ejecutoriales", "testimonio de juramento" y "acta de consagración"; también, el senado capitular, se encargaba de supervisar las cuentas del Hospital Real, examinar las peticiones de "patitur", vida académica del seminario, controlar las cuentas del obispado, el dinero de aniversarios o las "cuentas de fábrica".

Como es sabido los cabildos catedralicios han sufrido diversas transformaciones, adaptándose a los nuevos tiempos, tal como reflejan las disposiciones del nuevo Derecho Canónico.

3.10.- Los seminarios de la diócesis

Los seminarios aparecen en la vida de la Iglesia católica con el Concilio de Trento. Desde el s. XVI hasta nuestros días, la diócesis ha contado con cuatro seminarios. El primero, en la capital del obispado, fundado en el año 1595 por el obispo Juan de Fonseca, recibirá el nombre de "San Torcuato", quedando instalado en un edificio anejo a la catedral. En el año 1880, siendo obispo Fr. Vicente Pontes, el seminario se trasladaría al viejo convento de "San Agustín". En el citado establecimiento se podían realizar los estudios de Cánones, Teología, Filosofía, Latín y Humanidades y, la llamada "Carrera Abreviada".

Hay que poner de manifiesto, una vez más, que ha sido y es una de las instituciones académicas más importantes del obispado, donde realizaron sus estudios personalidades tan importantes como Pedro A. de Alarcón, Medina Olmos o Pedro Poveda y, donde ejercieron su magisterio destacados profesores, como es el caso del Magistral Domínguez.

La ciudad de Baza contó con el segundo seminario diocesano desde el año 1603, aunque no empieza a funcionar hasta algunos años más tarde. El seminario quedó bajo la advocación de la "Inmaculada Concepción". Más tarde, suprimida la Colegiata en 1851, también desaparece el seminario, que funcionaría a finales del s. XIX como una "sección" dependiente del seminario conciliar de Guadix "San Torcuato".

Otros dos seminarios han enriquecido la vida académica diocesana: el desaparecido seminario de "San Rafael", ubicado en Jeres del Marquesado y más conocido como "seminario de verano", que es fundado por el obispo Álvarez Lara en el año 1947 y, finalmente, el actual seminario Mayor de "San Torcuato", ubicado en la capital granadina y fundado también por el prelado Álvarez Lara, en el año 1952.

3.11.- Cuatro instituciones benéficas de los ss. XV y XVI

La diócesis ha contado con múltiples instituciones benéficas donde se ha desarrollado una intensa labor social. Vamos a citar cuatro ejemplos significativos: el Hospital Real de Caridad, que se funda en 1492, instalando sus dependencias en un viejo edificio, antigua sinagoga, de la calle Real de Santa María. El objeto principal de la fundación sería la curación de enfermos de "todas clases exceptuando los contagiosos", siendo sus patronos a perpetuidad el obispo de Guadix y su cabildo catedral.

Desde su fundación hasta el último tercio del s. XIX, el Hospital contó con diversos Estatutos, dados por los obispos Pérez de Ayala, Moscoso y López, Diego de Silva, Brezmes Arredondo y, Fr. Vicente Pontes.

En el año 1870, por acuerdo del cabildo catedralicio, las instalaciones del Hospital se trasladan al antiguo convento de la Compañía de Jesús, previo permiso de la "junta de temporalidades". Se alegaba para realizar el cambio de local: "su mejor situación, dimensiones y servicio litúrgico". En el colegio de los jesuitas han permanecido las instalaciones hospitalarias hasta fechas recientes.

También cabe destacar, en la ciudad de Guadix, la fundación del Hospicio Real o Casa de Misericordia a principios del s. XIX (R.O. de 22 de enero de 1804). Su existencia apenas duró cuatro décadas, pues su edificio, ubicado en la calle de la Gloria, fue vendido en subasta pública en el año 1842, reinando Isabel II y, adquirido por Juan de Dios López Canales.

Una de las primeras instituciones benéficas con las que contó la ciudad de Baza fue el Hospital de San Sebastián, "para al atención de los pobres y viajeros enfermos", que tendría una existencia muy corta. Sería la fundación del Hospital del "Apóstol Santiago" la más significativa. Fue fundado en 1493 por D. Enrique Enríquez y su esposa Dñ. María de Luna, "para albergue, descanso y curación de los peregrinos pobres y enfermos".

En el año 1543 se fundaría un nuevo centro hospitalario, con el nombre de Hospital de "La Trinidad". Estas instituciones han tenido una gran importancia en al vida benéfica y social del obispado, dejando una huella profunda a lo largo de su dilatada existencia.

3.12.- La religiosidad popular: Hermandades y Cofradías (ss. XVI-XVIII)

Las manifestaciones de "religiosidad popular" en la diócesis, desde la reconquista hasta nuestros días, han sido amplias y de gran riqueza.

Del estudio realizado por D. Andrés Gea en 1991 y que abarca los siglos XVI al XX, se desprende que el número de Hermandades, Cofradías y Asociaciones, existentes en nuestra diócesis, asciende a un total aproximado de 333. Esta cifra ratifica la afirmación anterior.

Vamos a hacer mención, en esta síntesis histórica y siguiendo las investigaciones de Gea Arias, a algunas de las Hermandades y Cofradías más representativas, existentes en nuestra diócesis a lo largo de los siglos XVI al XVIII, con la finalidad de que sirvan de ejemplo referente de esta inquietud popular, puesta de manifiesto en la amplia geografía diocesana.

En el s. XVI: Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, en Caniles, 1581; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Ferreira, 1563; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Fiñana, 1563; Cofradía del Stmo. Sacramento, en la Catedral, 1535; Hermandad de Sta. Quiteria, en Santiago de Guadix, 1590; Hermandad de la Purísima Concepción, en S. Francisco de Guadix, 1583; Cofradía del Rosario, en Sto. Domingo de Guadix, 1570 y Cofradía de la Misericordia, en el Hospital Real, 1565.

En el s. XVII: Hermandad del Niño Perdido, en Abrucena, 1664; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Alicún, 1615; Hermandad del Stmo. Sacramento, en Beas, 1634; Hermandad del Niño Perdido, en Ferreira, 1641; Hermandad de Jesús Nazareno, en Santiago de Guadix, 1696; Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen, en S. Francisco de Guadix, 1680; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Lanteira, 1621 y Hermandad de S. Torcuato, en Marchal, 1631.

En el s. XVIII: Hermandad de Jesús Nazareno, en Abla, 1787; Hermandad del Stmo. Rosario, en Albuñán, 1712; Hermandad del Stmo. y Ánimas, en Alquife, 1797; Hermandad de S. Antonio de Padua, en Caniles, 1717; Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario, en Cogollos, 1735; Hermandad del Stmo. y S. Torcuato, en Fonelas, 1744; Hermandad de la Vera Cruz, en Gor, 1742; Hermandad del Señor de la Humildad, en Sta. Ana, 1736; Hermandad de S. Juan Evangelista, en Santiago de Guadix, 1782 y Hermandad del Sto. Entierro, en Sto. Domingo de Guadix, 1775.

Del citado estudio se desprenden otros aspectos interesantes. Así, la Cofradía del "Stmo. Sacramento", con sede en la Catedral, es la más antigua reseñada, pues arranca su fundación del año 1535. Las Cofradías dedicadas al Stmo. Sacramento, suman un total de 39 y las dedicadas a las Ánimas, suman un total 31. Las Cofradías dedicadas al "Niño Perdido" son tres y las dedicadas a "San Torcuato" dos, en Marchal (1631) y Fonelas (1744), respectivamente. El pueblo con mayor número de Hermandades y Cofradías es Huéscar, con 23 y, la parroquia con mayor número de ellas, corresponde a Santiago de Guadix, con 15.

Quedan citadas en el trabajo una serie de Hermandades, Cofradías, Asociaciones y Congregaciones curiosas, como por ejemplo: Asociación de niños y niñas de Fátima (Aldeire), Asociación de la Hora Santa (Baza), Hermandad de San León (Benamaurel), Congregación de Doncellas de la Virgen (Galera), Venerable Hermandad del Señor Orando (Santa Ana), Hermandad de S. Lázaro (San Miguel), Hermandad Católica Ferroviaria (Estación de Guadix) y Hermandad de Ntra. Sra. de la Aurora (Zújar). También hay numerosas Hermandades bajo la advocación de Ntra. Sra. del Rosario.

3.13.- Otras manifestaciones de la religiosidad popular

Junto a las históricas Hermandades y Cofradías citadas anteriormente, la religiosidad popular tiene otras importantes manifestaciones en la diócesis. Las celebraciones en torno a Semana Santa, Navidad y Corpus Christi, junto a las múltiples romerías y fiestas locales, confirman lo dicho anteriormente.

El culto a San Torcuato, Ntra. Sra. de las Angustias, Virgen de la Piedad, Santas Alodía y Nunilón de Huéscar, Santa Ana, San Miguel, Ntra. Sra. de la Cabeza, Ntra. Sra. del Rosario, Ntra. Sra. del Carmen, San Blas, San Antón, Ntra. Sra. de la Paz, La Santa Cruz, San Francisco, Virgen de los Dolores, son, entre otras y para no ser exhaustivos, algunas de las advocaciones a las que el pueblo tiene veneración.

3.14.- Santos y Beatos

A lo largo de los dos mil años de presencia del cristianismo en las tierras del nordeste granadino, han sido numerosas las pruebas de santidad y beatitud y que, por otra parte, han enriquecidola religiosidad popular de la que venimos hablando. Estos serían, a nuestro juicio, algunos de los nombres más significativos: San Torcuato (s. I), San Fandila (s. X), Beato Marcos Criado (s. XVI), Venerable Francisco de Velasco (s, XVII), Beato Francisco Serrano (s. XVIII), Beatos Medina Olmos y PedroPoveda (s. XX).

3.15.- Órdenes religiosas

Desde la reconquista hasta nuestros días, han sido numerosas las órdenes religiosas que han desarrollado una importante labor social, cultural y espiritual en el obispado. Como en el caso anterior, sólo vamos a señalar algunas de ellas: Franciscanos, Alcantarinos, Agustinos, Dominicos, Clarisas Franciscanas, Clarisas Concepcionistas, Jesuitas, Jerónimos, Mercedarios, Presentación de Ntr. Señora.

3.16.- El patrimonio histórico-artístico

La diócesis cuenta con un importante patrimonio histórico-artístico, tanto en el campo arquitectónico como escultórico y pictórico. En la amplia geografía diocesana podemos encontrar elementos mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos. También podemos encontrar elementos arquitectónicos de carácter contemporáneo, como es el caso de la Ermita de Ntra. Sra. de Fátima en Guadix.

Dada la amplitud y riqueza histórico-artística de las múltiples iglesias parroquiales, conventos y ermitas, sólo vamos a hacer referencia a lo que podíamos denominar "fábricas Mayores".

La más importante, sin lugar a dudas, es la Catedral de Guadix, que es producto de un largo y complejo proceso constructivo, abarcando los siglos XVI al XVIII, con un resultado final de elementos góticos, renacentistas y barrocos, planta basilical de salón con tres naves, once capillas, magnífica girola y extraordinaria cúpula.

Destacan en el exterior la torre y sus tres fachadas: la de la Anunciación, que es la principal y las laterales, dedicadas a Santiago y San Torcuato, respectivamente. En la Capilla Mayor destacan una serie cuadros de tema mariano. Merece la pena destacar también el museo, sacristía y capilla de San Torcuato, junto al coro barroco ubicado en la nave central.

La Iglesia Mayor de Baza, arranca su proceso constructivo en el siglo XVI, con traza gótica, dando como resultado una planta basilical de tres naves y girola poligonal. Se construye, como la Catedral de Guadix, sobre la vieja mezquita musulmana.

En el interior destaca la Capilla Mayor, diversas capillas laterales, algunos retablos, el púlpito barroco en mármol marrón, y el templete del Altar Mayor.

En el exterior destacan la fachada renacentista dedicada a Ntra. Sra. María de la Encarnación y la torre construida con cinco cuerpos, siendo los dos primeros de cantería, de forma trapezoidal el primero y cuadrado el segundo y, los dos últimos son octogonales de ladrillo visto.

La Colegiata de Sta. María la Mayor de Huéscar, se construye a lo largo de los siglos XVI al XVIII, y en ella se observan elementos góticos, renacentistas y barrocos. Iniciada en el año 1501, con auténtica vocación catedralicia, como una iglesia gótica de tres naves sin girola. A esta época pertenece la llamada "Sacristía Vieja".

En la segunda mitad del s. XVI se cambia el esquema constructivo, dadas las influencias renacentistas de la época. La portada exterior está rematada por un frontispicio trapezoidal. La iglesia se terminará de construir a finales del s. XVI, con algunas intervenciones posteriores.

Finalmente reseñar que, maestros de la categoría de Diego de Siloé, Torcuato Ruiz del Peral, Alonso de Covarrubias o Andrés de Vandelvira, han trabajado en diversos monumentos de la diócesis.

FRANCISCO J. FERNÁNDEZ SEGURA

I. E. "Pedro Suárez"

De la Real Academia de la Historia