Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C. 3 de febrero de 2019

FASCINADOS POR LA PALABRA DE DIOS

Un elemento común en la Palabra de Dios de este domingo, es el hecho de que los personajes que ella nos presenta, son personas fascinadas por Dios hasta tal punto que, son capaces de enfrentarse a cualquier situación y asumir cualquier riesgo porque se sienten apoyados en su misión por el Dios que los envía. Son personas entusiasmadas –poseídas- por Dios, capaces de cumplir su misión pase lo que pase, sin descorazonarse ante las dificultades y persecuciones.

Jeremías, el hombre pacífico, se enfrentó con uno de los períodos más dramáticos de la historia de Israel, que prepararon la deportación a Babilonia. Su mensaje interpeló costumbres y seguridades de su tiempo. Es el fascinado de la palabra divina y el comprometido que vive con responsabilidad la misión confiada, “lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte“ (Jer 1,4-5.17-19). Y, nosotros, apoyados en el Salmo 70 decimos “a ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame”. Al decir y vivir esta experiencia, sentimos también el apoyo en nuestra no fácil misión de infundir esperanza a nuestro pueblo.

Anunciamos que otro mundo es posible; que no queremos el dominio del hombre sobre la mujer; que rechazamos toda violencia en las relaciones personales, familiares, nacionales e internacionales; que tenemos los mismos derechos sin distinción de raza, sexo o nación; que el Dios de Jesús es un Dios de vivos que quiere nuestra felicidad y bien común; que nos preocupa la precariedad laboral de muchos trabajadores y la sociedad de consumo que valora el tener sobre el ser; que nos oponemos a los que desprecian y maltratan a marginados, excluidos, drogatas, niños, ancianos y mujeres; Pero, todo esto, también lo pedimos al interior de nuestra Iglesia, porque confiamos en que otra Iglesia es posible donde se haga más y se hable menos; donde las relaciones entre los miembros sean de diálogo y comunión; las celebraciones ganen en sencillez y sobriedad; los pobres, los empobrecidos ocupen el centro de la misión e inspiren nuestro estilo de vida; vivir que desde lo marginal llega el mensaje de Dios, de un Dios que es todocariñoso y todomisericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.

Para esto, nos inspira y nos mueve el amor, don del Espíritu Santo que permanece siempre, “así que esto queda: fe, esperanza, amor; estas tres, y de ellas la más valiosa es el amor”, y “si no tengo amor, no soy nada” (1Cor 13,4-13); si no tengo amor no puedo denunciar las injusticias e idolatrías, ni anunciar el querer de Dios y, me moveré por intereses, por prestigio o porque premien lo que hago.

Pero “os aseguro que ningún profeta lo aceptan en su tierra” (Lc 4,21-30); su pueblo no lo acepta y Jesús, en todo el Evangelio de Lucas, destacará por la repulsa hacia su propio pueblo, lo que implica que Él es el salvador del mundo y no sólo de unos pocos que se creen privilegiados. Dios es presencia liberadora por medio de Jesús, el hijo de José, uno como nosotros. Al final de su vida, lo sacarán fuera de la ciudad de Jerusalén y lo ejecutarán, porque su mensaje estorbaba a unos y a otros. Ya se veía venir desde el principio. “Pero Jesús, abriéndose paso entre ellos, se alejó”. Hay aquí una clara referencia a su resurrección y al triunfo de la buena noticia. Ya nunca se podrá ahogar su clamor universal. Su persona y su mensaje se encarnarán en hombres y mujeres que acogerán la liberación de Dios y la cumplirán creando espacios de justicia, solidaridad y fraternidad. Hoy, también se cumple esto entre nosotros. Nuevamente son los hoy de Dios, la actualidad permanente de nuestro Dios.
José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado, Albuñán y Cogollos


PREGUNTAS:
1. ¿Con qué rasgos de la misión del Profeta, vistos en la Palabra de Dios de hoy, me identifico? ¿Por qué?
2. ¿Qué aspectos del programa de vida de Jesús nos suscitan rechazo? ¿Por qué?
3. ¿Provoca nuestro compromiso cristiano el rechazo de quienes nos ven y escuchan? ¿Por qué? ¿Con qué actitudes las afronto?

 

Dibujo de Miguel Redondo. Comentario de José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.