El Guadix rural tampoco existe

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Hasta hace poco, “rústico” era un insulto, incluso sinónimo de zafio. Ahora está pasando a ser considerado un elogio. En Madrid hay manifestaciones multitudinarias en favor de lo rural en las que la zona de Guadix no ha estado representada. Nuestras fuerzas sociales y políticas no parecen haberse sumado a las preocupaciones por la desertización de nuestra geografía humana, subsiguiente a la de nuestro entorno natural. Se organizan manifestaciones para poner de relieve la España vaciada y Guadix brilla por su ausencia… debe ser por aquello de “Teruel también existe” y Guadix tampoco. Ese fue hace años el titular de un artículo suscrito por el que suscribe. Vuelvo ahora a las andadas para reclamar de nuestras autoridades una mayor atención al terrible fenómeno del despoblamiento del norte de la provincia de Granada. Citando al inmortal Jorge Llopis: “total que atando cabos, dentro de un mes no quedan ni los rabos”.

El mundo rural, es la mejor garantía para una vida digna y no atropellada por un supuesto progreso, que se ha demostrado más bien “un regreso” a las condiciones más esclavizadoras de la condición humana. Pero las tres grandes administraciones han traicionado al campo. Ni los gobiernos nacionales, ni nuestra autonomía, ni nuestra municipalidad, han podido frenar la despoblación de esto que hemos venido en llamar la Accitania. En Granada la sitación es peculiar, pues nuestra provincia se centra en una montaña de tres mil metros con sus aledaños. Al sur de Sierra Nevada viven 700.000 personas y al norte tan sólo 100.000. Si usted fuera un político al uso, e incluso al desuso: ¿dónde buscaría más votos, al sur o al norte del Mulhacen? Pues… como dicen en mis cuevas: “de manera que ahí tienes”.

Tenemos grandes infraestructuras muy completas. Tenemos paisaje y paisajes en medio de tres parques naturales. Tenemos patrimonio de sobra, a pesar de la reconversión cultural de 1936 que expolió nuestros monumentos religiosos y civiles. Tenemos una gastronomía dignísima y una hostelería gradual, no escasa. Tenemos un entorno, alrededor de Guadix con dólmenes prehistóricos, castillos renacentistas, bosques cuaternarios, cárcavas paleontológicamente fecundas y hasta aguas de balnearios “fresquísimas, sabrosas, efervescentes y ferruginosas”… lo que no tenemos es personas que puedan atender a todo esto, pues nuestras poblaciones circunvecinas y el propio Guadix se están convirtiendo “en una soledad poblada de aullidos”. Aquí, la edad media es más bien edad antigua…

El avisado lector habrá de tener en cuenta que, en mi estimación, aquí no podemos decir “de Guadix al cielo” porque sería reiterativo. Guadix es el ombligo del mundo, el eje del planeta y el gozne donde gira la tierra. Cuando Dios hizo el Edén, lejos de pensar en América que no deja de ser una novedad bastante snob, evidentemente pensó en Guadix… eso sí, aquí por soberbia, debimos comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, toda vez que de ese paraíso, el ángel exterminador sigue expulsándonos constantemente. Que se lo digan si no a los cientos de jóvenes que han de buscar su sustento fuera de las puertas de este, su paraíso.

Ahora, nuestros gobiernos, parecen temer que la España de la periferia esté tan superpoblada y la España interior tenga una densidad de población menor que Groenlandia, con el frío que hace allí y el calor que hace aquí. Mucho me temo que a los políticos les dé grima concretar, como siempre. Por ello sugiero una concreción concretamente concreta: bajada de impuestos, discriminación fiscal positiva en favor del campo y de las zonas rurales… u sea, useasé, que no te pongan una multa por querer abrir cualquier clase de negocio… ahora te ponen cinco multas y bastante serias, como si empezar una pequeña empresa fuera penalmente recriminable… si la empresa es de hostelería, las grandes multas son seis. Aquí la inocencia se paga cara: ¡usurpación fiscal interestatal!.

Con todo, he de declarar y declaro, que sin buscar mucho encuentro al menos seis candelabros de luz que, cual altar preparado para misa mayor, iluminan la tierra de San Torcuato:

  • El éxito del Camino Mozárabe de Santiago.
  • La asociación civil para la restauración de la Alcazaba.
  • La Catedral y su museo, Hospital Real y acceso a la torre.
  • Los múltiples trenecitos turísticos desde el centro hasta las cuevas ida y vuelta.
  • La Asociación de Empresarios de Guadix y su inmensa tenacidad.
  • Los esfuerzos del Grupo de Desarrollo Rural (GDR).

Mira niña: como sea verdad que Mercadona se amplía en su centro logístico y, finalmente se reabren las minas de Alquife, a lo mejor esto de Guadix tiene solución…

Con el otro inmortal, don Francisco de Quevedo, afirmo: “no he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”.

Entre lo más negativo de nuestra zona, está sin duda la desvertebración de las explotaciones rurales en todo lo agropecuario y agroalimentario. Tan sólo los vinos parecen emerger, pero nuestras cabras, ovejas y cerdos, nuestra caza e incluso nuestros frutales, no superan el estado de “choteo”. Por otra parte, incluso el mayor y mejor legado que nuestra condición cívica ha recibido, de manos de don Julio Visconti, atraviesa momentos de zozobra por arte y parte de una administración que no administra: ¡Ay dolor!.

Al fin, dejadme una última consideración referida a mi condición de archivero: el desequilibrio entre los libros de bautismos y matrimonios respecto de los de defunciones, en la inmensa mayoría de nuestros pueblos, es mucho más que terrible. Lo que crece es la muerte sin mezcla de vida alguna. Tengo casos de cuarenta y cinco entierros en un año, sin ninguna boda o bautizo. Es la primera vez en nuestra historia que crecen infinitamente más – cuarenta y cinco entierros y cero bautizos- los muertos que los vivos. Aviso a nuestros políticos: como no os apresuréis, las exenciones fiscales, de la discriminación positiva imprescindible para nuestra recuperación, serán efectivas tan sólo en los cementerios.

Imploro a nuestras autoridades que también en Guadix hagan valer nuestro gran hecho diferencial… pues esto de las diferencias parece estar tan de moda que a otros les da suculentas tajadas…, aquí, como no tenemos dos lenguas no podemos comer dos veces, pero a falta de quien invente una lengua propia de la Accitania, venimos en asegurar y aseguramos que nuestro hecho diferencial es la calidad de vida y la dignidad ambiental. Cuando los reyes medievales querían poblar un territorio, o bien fundaban un monasterio, o bien dotaban una “villa franca” o “villa nueva”, o sea, una población sin franquicias fiscales durante un largo período de tiempo. El personal acudía al abrigo del monasterio o de la nueva repoblación, desde la perfecta conciencia de que la vida le saldría más barata… pues eso, puñetas, pues eso, eso.

Manuel Amezcua Morillas.

Manuel Amezcua

Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima, en Guadix. Canónigo y Director del Secretariado de Familia y Vida.

Este artículo ha sido publicado en el semanario Wadi-as de Guadix y comarca

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