FACE RETAMA: DECÁLOGO BÁSICO IMPRESCINDIBLE

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FACE RETAMA: DECÁLOGO BÁSICO IMPRESCINDIBLE

Son pocas, o sea, no son muchas, quede claro, las ocasiones en que los deseos profundos de un servidor convergen con las disposiciones oficiales de las distintas administraciones, siquiera sea de un modo genérico. A veces se produce el milagro y los deseos de Bruselas, Madrid, Sevilla, Granada y Guadix, en sus distintas administraciones europeas, nacionales, regionales, provinciales y locales, terminan convergiendo con la intensidad, la extensión y la hondura de los deseos personales. No es fácil, pero ocurre, aunque solo sea por excepción.

            Es el caso de Face Retama y sus múltiples significados. Por ello me atrevo a formular una especie de decálogo de posibilidades, conveniencias y necesidades que iremos estudiando en posteriores escritos, poco a poco.

            Primero: Las administraciones intentan proteger y promover lo identitario: ¿Cabe algo más identificativo de nuestra identidad que las referencias a la gesta de San Torcuato?. Cualquier estudioso de la fenomenología de la religión, daría por bueno que este es el gran tótem de nuestra zona, cuyas características son para nosotros emblemáticas. Guadix alcanza gran parte de su propia identidad en torno al hecho y a la mitra del primer obispo. La referencia al primitivismo de nuestra catolicidad es para nosotros todo un referente identitario, como lo es para Jaén San Eufrasio, para Almería San Indalecio o para Granada San Cecilio.

            Segundo: Los valores paisajísticos del entorno de Face Retama no necesitan ponderación. Entran de lleno en la grandeza de nuestras cárcavas armonizadas de mil maneras con altiplanos diversos. Estamos ante un conjunto de cuevas que abarca alguna de las galerías múltiples más extensas y complejas de todo el trogloditismo de nuestra zona. No estoy de acuerdo con llamarle hospedería a la construcción del palacete y las grandes cuevas. La historia episcopal de Guadix dice otra cosa.

            Tercero: tanto don Juan de Montalbán, obispo de Guadix, como la familia Pérez Pastor Molleto, que nos dio el primero de nuestros académicos, actuaron profundamente en el entorno sobre todo durante los siglos XVII y XVIII, completando otras actuaciones anteriores de el siglo XVI. Concretamente el obispo, residió allí más de seis meses al año en la década de los XX del siglo XVII, creando una suerte de idealizada sociedad de estudiosos y de orantes, y viviendo en las salas principales de lo que hoy llamamos impropiamente hospedería.

            Cuarto: El “geoparque” en el que nuestras administraciones están gozosamente empeñadas es todo un logro, en cuanto proyecto de desarrollo de otras muchas posibilidades, que nacen de la naturaleza del entorno y de la concreción de las excavaciones de Fonelas, y su centro paleontológico, sin duda de primer nivel internacional por la soberana importancia de los hallazgos actuales y de los que se prometen en el futuro.

            Quinto: El capítulo de la agricultura ecológica converge también de modo admirable en las posibilidades de recuperación de este excepcional y originalísimo enclave. Tanto el olivo como el almendro y otras especies, quizá, de diversa naturaleza, pueden ayudar a la creación de una finca cuya producción pueda ser ejemplar en lo que a claves ecológicas se refiere. No es demasiado extensa y ello favorece su cuidado para demostrar que los procedimientos de producción natural pueden fecundar nuestra agricultura, sin ningún tipo de “colorantes y conservantes”.

Sexto: La arqueología tiene mucho que decir en lo que se refiere a nuestra historia. Sobre la gesta de los Varones Apostólicos nos faltan todavía fuentes históricas convergentes en los cuatro primeros siglos de nuestra era. Obviamente, no vamos a encontrar escritos que cubran los huecos existentes en la edad antigua. Sería de una rareza excepcionalísima. Pero si podemos dejar que hablen las piedras: tanto el aljibe como el subsuelo de la ermita claman por unas adecuadas catas que nos permitan observar el subsuelo.

Séptimo: La efervescencia turística de nuestra sociedad, abre posibilidades de viviendas rurales y de alojamientos turísticos, para unos visitantes, ciertamente no mayoritarios, pero capaces de influir de manera determinante en la rentabilidad social, e incluso en la económica, de esta antigua población catera, deshabitada desde hace más de setenta años. No sería el primer ejemplo hispánico de recuperación poblacional.

Octavo: Las posibilidades de empleabilidad en general y de empleo joven y femenino en particular, se abren en razón de los cultivos ecológicos y de la rehabilitación de las cuevas para visitantes. Resulta manifiesto como el actual abandono puede florecer incluso en algunos puestos de trabajo. Sabido es que el empleo funciona siempre en red y cada puesto de trabajo directo multiplica su efecto de manera indirecta sobre otros trabajadores.

Noveno: Este lugarejo “catero” ha poseído siempre certeras convocatorias espirituales. Ya en época musulmana fue tenido por lugar sagrado, como ponen de manifiesto determinados procesos inquisitoriales del siglo XVI. Erigida de nuevo la diócesis accitana, siempre se vio a Face Retama como parte del origen cristiano de nuestra comunidad. También la espiritualidad nos convoca a la recuperación de unos elementos del culto y de la cultura que no podemos dejar en el abandono.

Décimo: Es impropio de nosotros y de la condición accitana más honda, permanecer impasibles ante la situación degradada y degradante de esta abandonada población. Hoy se usa solamente para unas romerías que dejan sus tristes señales en abundantes basuras y cristales de botellas rotas que “adornan” el entorno. Ignoro a quién corresponde la limpieza posterior a las romerías pero la imploro humildemente tanto como la exijo con contundencia. Desentenderse de su triste ruina, es ser cómplice de la misma. Tanto más cuanto que las administraciones de Europa, España, Andalucía, Granada y Guadix, parecen concordar en la necesidad, conveniencia y posibilidad que Face Retama simboliza y manifiesta. Ahora o nunca, al menos en vida nuestra.

Manuel Amezcua Morillas    

Manuel Amezcua

Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima, en Guadix. Canónigo y Director del Secretariado de Familia y Vida.

Este artículo ha sido publicado en el semanario Wadi-as de Guadix y comarca

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