Escrito por  Dr. F.J. Fernández Segura el

El obispado desde la incorporación de Guadix y Baza a la corona de Castilla

El cardenal Mendoza y la nueva reorganización de la Iglesia diocesana.

Reconquistadas las ciudades de Guadix y Baza por los Reyes Católicos, en el año 1489, autorizan al cardenal D. Pedro González de Mendoza (1428-1495), hijo del Marqués de Santillana, para que lleve a término la reorganización de la iglesia en ambos obispados históricos, tras el largo período de la dominación musulmana.

El citado cardenal, de acuerdo con las Bulas dadas por el Papa Inocencio VIII el 4 de agosto de 1486, firma en la Alhambra una Bula el 21 de mayo de 1492, "erigiendo en catedral la iglesia de Guadix y en colegial a la iglesia Mayor de Baza". También quedan restauradas, por la misma Bula, las diócesis de Granada, Málaga y Almería.

Los Reyes Católicos y el cardenal González de Mendoza "erigieron iglesias parroquiales, fundándolas en las mezquitas que tenían los moros". A estas parroquias se les asignaron las posesiones y rentas que pertenecían a las mezquitas y, a los clérigos y beneficiados se les asignaron "casas y huertas".

En los años iniciales, antes de la firma de la Bula del cardenal Mendoza, la Fábrica Mayor de la Catedral de Guadix ya contaba con ciertas dotaciones reales: "diez cármenes y quinientas fanegas de tierra repartidas en Paulenca, Fauxena, Berzal, Beas, Marchal, Cigueñí, Alcudia, Alares, Muñana, Lopera, Cortes, Graena y Jeres, y otras diez fanegas en equivalencia de unas mezquitas", según un estudio realizado por Carlos J. Garrido.

Más tarde el arzobispo de Sevilla, Fr. Diego de Deza, comenzó la fundación de beneficiados y sacristías por medio de la Bula expedida en Segovia, el 26 de mayo de 1505.

El obispo Fr. Diego García de Quijada y sus sucesores inmediatos

La restauración del obispado de la antigua Acci se realizó por derecho de "post liminio", atendiendo a los derechos episcopales adquiridos antes de la invasión musulmana. El obispado de Guadix responde a "guadixensis" como nombre de curia y fue sufragáneo de Toledo desde su fundación. A partir de la reconquista y por Bula de Alejandro VI, 4 de diciembre de 1492, pasa a ser sufragáneo de Granada, que se convierte a partir de este momento en metropolitana.

Su primer obispo fue el franciscano Fr. García de Quijada, sevillano y amigo de Cisneros. Este obispo toma posesión efectiva de la diócesis en 1495, comenzando la labor de cristianización del obispado, en una ciudad donde apenas quedaban los llamados "cristianos viejos".

La población, según Asenjo Sedano, era en 1587 de 810 vecinos en la ciudad de Guadix, repartidos de la forma siguiente: Pila Mayor, 129; Santiago, 309; San Miguel, 266 y Santa Ana, 106.

García de Quijada celebró misa en la vieja mezquita musulmana, comenzó la construcción de la nueva catedral, con traza gótica, y mantuvo múltiples y largos pleitos con el antiguo obispado bastetano, que reivindicaba sus derechos a ser diócesis independiente, y con el Marquesado del Zenete y el futuro Señorío de Gor.Participó en la llamada Conversión General de los moriscos, finales del s. XV, mandando quemar los libros árabes que había en al ciudad. Falleció en el año 1522, siendo enterrado en la catedral accitana.

Suceden al primer obispo de la restauración, García de Quijada, los prelados D. Pedro González Manso (1522-1524), D. Gaspar de Ávalos (1525-1528), Fr. Antonio de Guevara (1528-1537) y Fr. Antonio del Águila (1537-1546), que dedicarán gran parte de su labor a los siguientes aspectos: terminar con el pleito de la ciudad de Baza, resolver el problema de los diezmos que se centraba, fundamentalmente, en el Marquesado del Zenete y, catequizar y asimilar a la población musulmana.

Datos sobre los obispos de la diócesis (ss. XV-XX)

El obispado ha contado con cincuenta y tres obispos desde su restauración, siendo el primero el ya citado García de Quijada y el último, Ginés García Beltrán.

La mayor parte, de los cincuenta y tres prelados, proceden de las dos Castillas (28) y de la región Andaluza (19). Han pertenecido a órdenes religiosas, dieciocho obispos, distribuidos de la siguiente forma: agustinos (4), franciscanos (3), dominicos (3), mercedarios (3), del hábito de Santiago, orden militar de San Juan, benedictinos, jerónimos y carmelitas, un obispo, respectivamente.

Algunos obispos, por diversas circunstancias, que habían sido nombrados, no llegaron a ser consagrados y, por tanto, no tomaron posesión de la diócesis, como es el caso de Fernando de Contreras, Francisco de Lillo, Gonzalo del Campo o el más llamativo, Diego Muñoz Torrero que, bien por liberal o masón, la Santa Sede no dio su visto bueno.

Otros prelados, debido a problemas que conlleva el cargo, cansancio o enfermedad, renunciaron a la Silla Episcopal: Álvarez de Vozmediano (1574), Fray Julián Ramírez (1585), Fr. Pedro de Palacios (1701) o Andrés de List (1750).

Se ha afirmado, con cierta razón, que el obispado de Guadix es una sede de "paso" hacia otras diócesis de mayor importancia o de promoción de los diversos prelados. Sin embargo, después del análisis realizado, podemos decir que, de los cincuenta y dos obispos, veintisiete han fallecido en Guadix o en algunos pueblos de la diócesis y, veinticuatro han sido trasladados a otros obispados. Estaríamos en torno al cincuenta por ciento de obispos que han permanecido todo su mandato en el obispado, y un porcentaje menos elevado promocionó a otras diócesis.

De los veintisiete prelados fallecidos en la diócesis, doce pertenecían a órdenes religiosas. Entre los prelados que permanecieron más tiempo en la diócesis destacan García de Quijada, 27 años; Fr. Bernardo de Lorca, 25; Álvarez Lara, 23 y Pontes y Cantelar, 17. El obispo que menos tiempo ocupó la Silla Episcopal fue Fr. Diego Serrano, que debido a su muerte, sólo gobernó 10 días (25-XI-1652 al 6-X-1652).

La mayoría de los obispos proceden de la clase media, junto a algunos casos aislados que procedían de la nobleza, como es el caso de Pérez de Ayala, Fr. Diego de Silva, hijo del VIII conde de Cifuentes o Domínguez y Valdecañas, hijo de los condes de Valdecañas de la ciudad cordobesa de Lucena.

La media de edad de preconización de los obispos, se puede situar entre los 40 y 50 años, en plena madurez pastoral. Muchos ocuparon, antes de ser nombrados obispos, cargos importantes, como inquisidores, capellanes reales, priores o generales de la orden religiosa a la que pertenecían. Algunos alcanzaron el arzobispado y el cardenalato, como es el caso de Gaspar de Ávalos. También fueron arzobispos, entre otros, Pérez de Ayala, Felipe de los Tueros, Francisco A. de Bocanegra y Gabino Díaz Merchán. Fueron senadores, por la provincia eclesiástica de Granada, Pontes y Cantelar, Hernández Mulas y Fernández del Rincón.

Los pleitos por la jurisdicción de Baza

Los pleitos por la jurisdicción bastetana se hacen interminables. En un primer momento la jurisdicción depende de Toledo, hasta la muerte del cardenal Mendoza (1495); después a Granada, con el arzobispo Fr. Hernando de Talavera; luego a Guadix, con el obispo Fr. García de Quijada y, nuevamente, a Toledo con el cardenal Cisneros.

El problema, que duraría más de medio siglo, termina por la Concordia de Valladolid, fechada el 15 de marzo de 1544 y firmada por el arzobispo de Toledo, Diego de Tavera, y el obispo de Guadix, Antonio del Águila. La citada Concordia es confirmada por el Papa Paulo III el 12 de mayo y por Carlos V el 18 de Agosto del mismo año de su firma en Valladolid. La Concordia entre Toledo y Guadix se completa con otra, fechada el 7 de noviembre de 1544, siendo confirmada el 13 de marzo de 1546 por el Papa Paulo III y ratificada por el prelado Pérez de Ayala.

La Concordia establecía que la tercera parte de los diezmos recogidos por la diócesis de Guadix, en la Abadía de Baza, se entregarían a Toledo. Al mismo tiempo, la Vicaría de Huéscar pasaba a formar parte del Arzobispado de Toledo y Guadix recibiría la tercera parte de los diezmos recolectados, en la citada Vicaría.

El Sínodo de Pérez de Ayala

Se puede considerar que el largo proceso de cristianización termina, en cierta medida, en el episcopado de Martín Pérez de Ayala (1548-1560), que celebró un importante Sínodo en el año 1554. Las sesiones del sínodo duraron unos veinte días, desde el 20 de enero de 1554 al 10 de febrero del mismo año. Su amplio contenido quedó recogido en ocho Títulos fundamentales, sumando un total de 254 Constituciones.

Los Títulos sobre los que trató el Sínodo son los siguientes: de la doctrina evangélica, de la administración de los sacramentos, del culto divino, de la inmunidad y honestidad de las iglesias, de la honestidad y disciplina de los sacerdotes, de la doctrina y disciplina del pueblo, de las primicias y diezmos y, de la visitación, mayordomos, visitadores, provisores, notarios y fiscales.

Informes sobre el estado de la diócesis (ss. XVI-XX)

La visita "ad limina" tiene una existencia muy antigua en la vida de la Iglesia, que puede considerarse su inicio en el s. IV (conc. Sardicense) y se estructura con sus aspectos actuales en el papado de Sixto V, por medio de la Bula "Romanus Pontifex", dadael 20 de diciembre de 1585.

Los objetivos de la visita "ad limina" eran, fundamentalmente, tres: visita de los obispos a las basílicas de San Pedro y San Pablo, encuentro personal con el Papa y la presentación de un informe detallado sobre la situación material y espiritual de sus diócesis.

Los obispos accitanos cumplieron con esta normativa desde finales del s. XVI, constituyendo sus informes una fuente documental de primera mano para el conocimiento de la diócesis. Señalamos, dada su importancia, algunas de las visitas "ad limina" realizadas hasta el s. XX: Juan de Fonseca (1597), Nicolás Valdés (1615), Juan de Arauz (1629 y 1630), José Laynez (1663), Clemente Álvarez (1683), Juan de Villacé (1692), Pedro Palacios (1697 y 1701), Juan González Feijoo (1704), Juan de Montalbán (1711 y 1716), Felipe de los Tueros (1721, 1725, 1729 y 1733), Andrés de List (1749), Fr. José de San Miguel (1754), Francisco A. Bocanegra (1763), Fr. Bernardo de Lorca (1774), Maximiano Fernández del Rincón (1897), Manuel Medina Olmos (1932), Antonio Dorado Soto (1972), Ignacio Noguer Carmona (1976,1986,1991), Juan García-Santacruz Ortiz (1998) y Ginés García Beltrán (2013).

Las reformas administrativas de los obispos Fr. Bernardo de Lorca y Mariano Brezmes Arredondo

La diócesis de Guadix-Baza, denominada generalmente de esta forma hasta el Concordato de 1851, tiene dos reformas administrativas de gran importancia. La primera en el s. XVIII, siendo obispo de la misma Fr. Bernardo de Lorca, firmada el 18 de mayo de 1790.

La nueva reforma contemplaba, entre otros aspectos, la división de cuatro circunscripciones: Arciprestazgo de Guadix y sus Montes, que comprendía la Pila Mayor y el Sagrario de la Catedral, Diezma, Moreda, Pedro Martínez, Alamedilla, Cogollos, El Marchal, Fonelas, Beas y La Peza; Abadía del partido de Fiñana, que comprendía Abrucena, Abla y Fiñana; la Abadía del Marquesado del Cenet, que comprendía la Calahorra, Huéneja, Dólar, Ferreira, Lanteira, Alquife y Xérez y, la Abadía de Gor que comprendía la villa de Gor y el lugar de Gorafe.

La segunda gran reorganización administrativa se realiza en el s. XIX, siendo obispo Mariano Brezmes Arredondo, firmada el 14 de mayo de 1867.

En esta reforma se contempla la división de la diócesis en cinco Arciprestazgos: Guadix con 33 parroquias, Baza con 19, Abrucena con 5, Darro con 4 y Galera con 3. El total de parroquias ascendía a 64, quedando divididas en "urbanas de término" (7), "urbanas de ascenso" (18), "urbanas de entrada" (35) y "rurales de primera clase" (4). El párroco de las de "término", tenía una asignación de 700 escudos; el de las de "ascenso", 550; el de las de "entrada", 360 ó 400 y, el de las "rurales de primera clase", 330. Cincuenta de las parroquias de la diócesis se encontraban bajo la advocación de "Santa María".

Algunas reformas administrativas del s. XX

En el s. XX la diócesis ha sufrido varias reformas administrativas. La más importante, sin lugar a dudas, se produce en el año 1954, siendo obispo D. Rafael Álvarez Lara y Papa Pío XII. Por esta reforma, la vicaría de Huéscar, que dependía del arzobispado de Toledo, pasa al obispado de Guadix y el antiguo arciprestazgo de Abrucena, formado por las parroquias de Abla, Abrucena, Fiñana, Doña María, Ocaña y Escúllar, pasa a depender del obispado de Almería. Termina así una situación anacrónica, que había durado más de cuatro siglos (1544-1954).

En el obispado de Díaz Merchán (1966), la diócesis queda dividida en siete arziprestazgos: Aldeire, Baza, Cullar-Baza, Guadix, Huéscar, La Peza y Pedro Martínez, sumando un total de 97 parroquias. En el obispado de Noguer Carmona (1979), también con siete arziprestazgos: La Sagra, Jabalcón, Baza, Guadix, Fardes, Marquesado y los Montes, sumando un total de 107 parroquias. Esta última división se realiza con criterios pastorales, expresados en el concilio Vaticano II en su Decreto "Christus Dominus".

 Los cabildos de la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza

En la Bula del cardenal Mendoza, de 21 de mayo de 1492, quedan estructuradas, de forma exhaustiva, la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza, en cuanto a organización, funciones y dotación económica. Es presumible que los históricos obispados dispusiesen de cabildos en sus siglos iniciales, ya que en el Concilio IV de Toledo se habla de la vida en común del obispo con parte de su clero.

El cabildo accitano, según la Bula citada, contaría con un Decanato, que sería la dignidad primera después de la episcopal; un Archidiaconado, en la misma ciudad; una tesorería de prioratos, como dignidades con la debidas prerrogativas; veintiséis canonicatos y prebendas, de los cuales seis se incorporarían a las dignidades; veinte porciones; doce capellanías; doce clericatos; el oficio de acolitados; el oficio de Archipresbítero; el oficio de gerente de la obra y del hospital principal que se construya cerc

de la Iglesia Catedral; también se crean, en la misma Bula, los oficios de consejero, organista, perticario, notario y caniculario.

El cabildo bastetano, contaría con la dignidad de Abad; doce canónigos prebendados, cuatro de los cuales desempeñarían los cargos de Prior, Maestrescuela, Chantre y Tesorero, respectivamente; de los ocho canónigos restantes, al menos dos serán diáconos y dos subdiáconos.

La Colegial contó con veintiún abad, siendo el primero D. Pedro Montano (1492-1520) y nombrado por el arzobispo de Granada, Fr. Hernando de Talavera. El último abad fue Domingo González Ruiz (1824-1836).

Por el Concordato de 1851, firmado entre Pío IX y la reina Isabel II, la Colegial bastetana es suprimida (art1. 21) y, por tanto, su cabildo, pasando a denominarse "parroquia mayor". La diócesis de Guadix-Baza, denominada así tradicionalmente, tal como hemos afirmado con anterioridad, pasa a denominarse "Diócesis de Guadix" (art1. 5). El cabildo accitano, según el Concordato, contaría con dieciséis capitulares y doce beneficiados (art1. 17).

En el s. XIX, según el objeto de la convocatoria, los cabildos podían ser: ordinarios, extraordinarios, cabildetes, de "sede plena", de oficios, de votación o de toma de posesión de nuevas canongías. Entre sus funciones caben destacar las siguientes: elección de Vicario Capitular al quedar la Sede Vacante; ante el nombramiento del nuevo obispo se encargaba de examinar las "escrituras de poder", "bulas papales", "reales ejecutoriales", "testimonio de juramento" y "acta de consagración"; también, el senado capitular, se encargaba de supervisar las cuentas del Hospital Real, examinar las peticiones de "patitur", vida académica del seminario, controlar las cuentas del obispado, el dinero de aniversarios o las "cuentas de fábrica".

Como es sabido los cabildos catedralicios han sufrido diversas transformaciones, adaptándose a los nuevos tiempos, tal como reflejan las disposiciones del nuevo Derecho Canónico.

Los seminarios de la diócesis

Los seminarios aparecen en la vida de la Iglesia católica con el Concilio de Trento. Desde el s. XVI hasta nuestros días, la diócesis ha contado con cuatro seminarios. El primero, en la capital del obispado, fundado en el año 1595 por el obispo Juan de Fonseca, recibirá el nombre de "San Torcuato", quedando instalado en un edificio anejo a la catedral. En el año 1880, siendo obispo Fr. Vicente Pontes, el seminario se trasladaría al viejo convento de "San Agustín". En el citado establecimiento se podían realizar los estudios de Cánones, Teología, Filosofía, Latín y Humanidades y, la llamada "Carrera Abreviada".

Hay que poner de manifiesto, una vez más, que ha sido y es una de las instituciones académicas más importantes del obispado, donde realizaron sus estudios personalidades tan importantes como Pedro A. de Alarcón, Medina Olmos o Pedro Poveda y, donde ejercieron su magisterio destacados profesores, como es el caso del Magistral Domínguez.

La ciudad de Baza contó con el segundo seminario diocesano desde el año 1603, aunque no empieza a funcionar hasta algunos años más tarde. El seminario quedó bajo la advocación de la "Inmaculada Concepción". Más tarde, suprimida la Colegiata en 1851, también desaparece el seminario, que funcionaría a finales del s. XIX como una "sección" dependiente del seminario conciliar de Guadix "San Torcuato".

Otros dos seminarios han enriquecido la vida académica diocesana: el desaparecido seminario de "San Rafael", ubicado en Jeres del Marquesado y más conocido como "seminario de verano", que es fundado por el obispo Álvarez Lara en el año 1947 y, finalmente, el actual seminario Mayor de "San Torcuato", ubicado en la capital granadina y fundado también por el prelado Álvarez Lara, en el año 1952.

Cuatro instituciones benéficas de los ss. XV y XVI

La diócesis ha contado con múltiples instituciones benéficas donde se ha desarrollado una intensa labor social. Vamos a citar cuatro ejemplos significativos: el Hospital Real de Caridad, que se funda en 1492, instalando sus dependencias en un viejo edificio, antigua sinagoga, de la calle Real de Santa María. El objeto principal de la fundación sería la curación de enfermos de "todas clases exceptuando los contagiosos", siendo sus patronos a perpetuidad el obispo de Guadix y su cabildo catedral.

Desde su fundación hasta el último tercio del s. XIX, el Hospital contó con diversos Estatutos, dados por los obispos Pérez de Ayala, Moscoso y López, Diego de Silva, Brezmes Arredondo y, Fr. Vicente Pontes.

En el año 1870, por acuerdo del cabildo catedralicio, las instalaciones del Hospital se trasladan al antiguo convento de la Compañía de Jesús, previo permiso de la "junta de temporalidades". Se alegaba para realizar el cambio de local: "su mejor situación, dimensiones y servicio litúrgico". En el colegio de los jesuitas han permanecido las instalaciones hospitalarias hasta fechas recientes.

También cabe destacar, en la ciudad de Guadix, la fundación del Hospicio Real o Casa de Misericordia a principios del s. XIX (R.O. de 22 de enero de 1804). Su existencia apenas duró cuatro décadas, pues su edificio, ubicado en la calle de la Gloria, fue vendido en subasta pública en el año 1842, reinando Isabel II y, adquirido por Juan de Dios López Canales.

Una de las primeras instituciones benéficas con las que contó la ciudad de Baza fue el Hospital de San Sebastián, "para al atención de los pobres y viajeros enfermos", que tendría una existencia muy corta. Sería la fundación del Hospital del "Apóstol Santiago" la más significativa. Fue fundado en 1493 por D. Enrique Enríquez y su esposa Dñ. María de Luna, "para albergue, descanso y curación de los peregrinos pobres y enfermos".

En el año 1543 se fundaría un nuevo centro hospitalario, con el nombre de Hospital de "La Trinidad". Estas instituciones han tenido una gran importancia en al vida benéfica y social del obispado, dejando una huella profunda a lo largo de su dilatada existencia.

La religiosidad popular: Hermandades y Cofradías (ss. XVI-XVIII)

Las manifestaciones de "religiosidad popular" en la diócesis, desde la reconquista hasta nuestros días, han sido amplias y de gran riqueza.

Del estudio realizado por D. Andrés Gea en 1991 y que abarca los siglos XVI al XX, se desprende que el número de Hermandades, Cofradías y Asociaciones, existentes en nuestra diócesis, asciende a un total aproximado de 333. Esta cifra ratifica la afirmación anterior.

Vamos a hacer mención, en esta síntesis histórica y siguiendo las investigaciones de Gea Arias, a algunas de las Hermandades y Cofradías más representativas, existentes en nuestra diócesis a lo largo de los siglos XVI al XVIII, con la finalidad de que sirvan de ejemplo referente de esta inquietud popular, puesta de manifiesto en la amplia geografía diocesana.

En el s. XVI: Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, en Caniles, 1581; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Ferreira, 1563; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Fiñana, 1563; Cofradía del Stmo. Sacramento, en la Catedral, 1535; Hermandad de Sta. Quiteria, en Santiago de Guadix, 1590; Hermandad de la Purísima Concepción, en S. Francisco de Guadix, 1583; Cofradía del Rosario, en Sto. Domingo de Guadix, 1570 y Cofradía de la Misericordia, en el Hospital Real, 1565.

En el s. XVII: Hermandad del Niño Perdido, en Abrucena, 1664; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Alicún, 1615; Hermandad del Stmo. Sacramento, en Beas, 1634; Hermandad del Niño Perdido, en Ferreira, 1641; Hermandad de Jesús Nazareno, en Santiago de Guadix, 1696; Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen, en S. Francisco de Guadix, 1680; Cofradía del Stmo. Sacramento, en Lanteira, 1621 y Hermandad de S. Torcuato, en Marchal, 1631.

En el s. XVIII: Hermandad de Jesús Nazareno, en Abla, 1787; Hermandad del Stmo. Rosario, en Albuñán, 1712; Hermandad del Stmo. y Ánimas, en Alquife, 1797; Hermandad de S. Antonio de Padua, en Caniles, 1717; Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario, en Cogollos, 1735; Hermandad del Stmo. y S. Torcuato, en Fonelas, 1744; Hermandad de la Vera Cruz, en Gor, 1742; Hermandad del Señor de la Humildad, en Sta. Ana, 1736; Hermandad de S. Juan Evangelista, en Santiago de Guadix, 1782 y Hermandad del Sto. Entierro, en Sto. Domingo de Guadix, 1775.

Del citado estudio se desprenden otros aspectos interesantes. Así, la Cofradía del "Stmo. Sacramento", con sede en la Catedral, es la más antigua reseñada, pues arranca su fundación del año 1535. Las Cofradías dedicadas al Stmo. Sacramento, suman un total de 39 y las dedicadas a las Ánimas, suman un total 31. Las Cofradías dedicadas al "Niño Perdido" son tres y las dedicadas a "San Torcuato" dos, en Marchal (1631) y Fonelas (1744), respectivamente. El pueblo con mayor número de Hermandades y Cofradías es Huéscar, con 23 y, la parroquia con mayor número de ellas, corresponde a Santiago de Guadix, con 15.

Quedan citadas en el trabajo una serie de Hermandades, Cofradías, Asociaciones y Congregaciones curiosas, como por ejemplo: Asociación de niños y niñas de Fátima (Aldeire), Asociación de la Hora Santa (Baza), Hermandad de San León (Benamaurel), Congregación de Doncellas de la Virgen (Galera), Venerable Hermandad del Señor Orando (Santa Ana), Hermandad de S. Lázaro (San Miguel), Hermandad Católica Ferroviaria (Estación de Guadix) y Hermandad de Ntra. Sra. de la Aurora (Zújar). También hay numerosas Hermandades bajo la advocación de Ntra. Sra. del Rosario.

Otras manifestaciones de la religiosidad popular

Junto a las históricas Hermandades y Cofradías citadas anteriormente, la religiosidad popular tiene otras importantes manifestaciones en la diócesis. Las celebraciones en torno a Semana Santa, Navidad y Corpus Christi, junto a las múltiples romerías y fiestas locales, confirman lo dicho anteriormente.

El culto a San Torcuato, Ntra. Sra. de las Angustias, Virgen de la Piedad, Santas Alodía y Nunilón de Huéscar, Santa Ana, San Miguel, Ntra. Sra. de la Cabeza, Ntra. Sra. del Rosario, Ntra. Sra. del Carmen, San Blas, San Antón, Ntra. Sra. de la Paz, La Santa Cruz, San Francisco, Virgen de los Dolores, son, entre otras y para no ser exhaustivos, algunas de las advocaciones a las que el pueblo tiene veneración.

Santos y Beatos

A lo largo de los dos mil años de presencia del cristianismo en las tierras del nordeste granadino, han sido numerosas las pruebas de santidad y beatitud y que, por otra parte, han enriquecidola religiosidad popular de la que venimos hablando. Estos serían, a nuestro juicio, algunos de los nombres más significativos: San Torcuato (s. I), San Fandila (s. X), Beato Marcos Criado (s. XVI), Venerable Francisco de Velasco (s, XVII), Beato Francisco Serrano (s. XVIII), Beatos Medina Olmos y PedroPoveda (s. XX).

Órdenes religiosas

Desde la reconquista hasta nuestros días, han sido numerosas las órdenes religiosas que han desarrollado una importante labor social, cultural y espiritual en el obispado. Como en el caso anterior, sólo vamos a señalar algunas de ellas: Franciscanos, Alcantarinos, Agustinos, Dominicos, Clarisas Franciscanas, Clarisas Concepcionistas, Jesuitas, Jerónimos, Mercedarios, Presentación de Ntr. Señora.

El patrimonio histórico-artístico

La diócesis cuenta con un importante patrimonio histórico-artístico, tanto en el campo arquitectónico como escultórico y pictórico. En la amplia geografía diocesana podemos encontrar elementos mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos. También podemos encontrar elementos arquitectónicos de carácter contemporáneo, como es el caso de la Ermita de Ntra. Sra. de Fátima en Guadix.

Dada la amplitud y riqueza histórico-artística de las múltiples iglesias parroquiales, conventos y ermitas, sólo vamos a hacer referencia a lo que podíamos denominar "fábricas Mayores".

La más importante, sin lugar a dudas, es la Catedral de Guadix, que es producto de un largo y complejo proceso constructivo, abarcando los siglos XVI al XVIII, con un resultado final de elementos góticos, renacentistas y barrocos, planta basilical de salón con tres naves, once capillas, magnífica girola y extraordinaria cúpula.

Destacan en el exterior la torre y sus tres fachadas: la de la Anunciación, que es la principal y las laterales, dedicadas a Santiago y San Torcuato, respectivamente. En la Capilla Mayor destacan una serie cuadros de tema mariano. Merece la pena destacar también el museo, sacristía y capilla de San Torcuato, junto al coro barroco ubicado en la nave central.

La Iglesia Mayor de Baza, arranca su proceso constructivo en el siglo XVI, con traza gótica, dando como resultado una planta basilical de tres naves y girola poligonal. Se construye, como la Catedral de Guadix, sobre la vieja mezquita musulmana.

En el interior destaca la Capilla Mayor, diversas capillas laterales, algunos retablos, el púlpito barroco en mármol marrón, y el templete del Altar Mayor.

En el exterior destacan la fachada renacentista dedicada a Ntra. Sra. María de la Encarnación y la torre construida con cinco cuerpos, siendo los dos primeros de cantería, de forma trapezoidal el primero y cuadrado el segundo y, los dos últimos son octogonales de ladrillo visto.

La Colegiata de Sta. María la Mayor de Huéscar, se construye a lo largo de los siglos XVI al XVIII, y en ella se observan elementos góticos, renacentistas y barrocos. Iniciada en el año 1501, con auténtica vocación catedralicia, como una iglesia gótica de tres naves sin girola. A esta época pertenece la llamada "Sacristía Vieja".

En la segunda mitad del s. XVI se cambia el esquema constructivo, dadas las influencias renacentistas de la época. La portada exterior está rematada por un frontispicio trapezoidal. La iglesia se terminará de construir a finales del s. XVI, con algunas intervenciones posteriores.

Finalmente reseñar que, maestros de la categoría de Diego de Siloé, Torcuato Ruiz del Peral, Alonso de Covarrubias o Andrés de Vandelvira, han trabajado en diversos monumentos de la diócesis.