Manuel Amezcua

Manuel Amezcua

Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima, en Guadix. Canónigo y Director del Secretariado de Familia y Vida.

Este artículo ha sido publicado en el semanario Wadi-as de Guadix y comarca

La dirección de la web de Wadi-as es http://andaluciainformacion.es/guadix/

 

Si se mira el trasero, o mejor la trasera parte por no dar lugar a confusiones fisiológicas, de nuestros autobuses urbanos, se acierta a contemplar una reproducción de la obra pictórica de José Antonio Amezcua, en la que a base de nogalinas, contempla la torre de la Catedral desde el Teatro Romano. La pintura es un completo acierto y la frase que la acompaña también: “Guadix es patrimonio”.

Dicen que las palomas nunca vuelan de sus palomares como no sea por razones muy importantes: la falta de agua, la ausencia de alimento o los excesos del frío y del calor. Ignoro cuáles serán las razones para que las palomas blancas encapotadas del manto azul del convento de la Concepción hayan volado, pero lo cierto es que desde ahora, ese inmenso palomar con cinco siglos de historia está vacío. Con él se queda hueco un trozo más del Guadix de siempre, camino del Guadix de nunca: nunca más la oración y el calor del canto de la alabanza divina, nunca más el suave modo de la sonrisa vestida, como las palomas, de blanco y azul… al modo de la Inmaculada.

A veces, la composición poética puede decir mucho más…, acaso decirlo todo. Siempre será más breve que un artículo o un discurso: lo breve si breve, por lo menos breve.

 

MEMENTO  EUCARÍSTICO  DEL  SR. OBISPO

 

En serio: ignoro la despedida

ni aprender quiero el triste arte,

del olvido al compas de recordarte,

Pastor y amigo en la memoria huída…

No suelo hacer desde una colaboración en esta revista, solemnes declaraciones de principios, no sólo porque posiblemente no sea el lugar adecuado, pero también porque pueden resultar perfecta, íntegra y absolutamente inútiles. Tampoco suelo repetir escritos, ni siquiera desde hace una docena de años, ya porque puedan parecer anticuados, ya porque me da un poco de vergüenza torera ser reiterativo.

Face retama: residencia episcopal

Durante una serie de trabajos, que intentan ser recopilatorios de los saberes y sabores en torno a Face Retama, acaso toca hoy considerar, no ya los arqueológicos, ecológicos o meramente costumbristas, sino los propiamente históricos, y de entre ellos los referidos a este singularísimo lugar como residencia de obispos.

Tanto a principios del siglo XVI, como doscientos años más tarde en el XVIII, los obispos Fray García de Quijada, franciscano, y Fray Juan de Montalbán y Gámez, dominico, fijan allí su temporal residencia por prolongados períodos. Ello sin duda explica la construcción de una residencia suntuaria, en la boca de las cuevas más grandes del cerrete, coronado por el campanario con el que nos encontramos, todavía hoy, a acercarnos a este atrayente lugar.

Estamos en el mayor conjunto de cuevas habitadas del planeta. Tan sólo lo superaría Capadocia en la actual Turquía, pero allí hace tiempo que la intolerancia religiosa islamista, despobló las ciudades y sus iglesias y monasterios. Esta singularidad accitana se debe a múltiples motivos: geológicos, históricos, sociales y culturales, con importantes referencias religiosas.

Como Face Retama posee un especial magnetismo que no pocas personas perciben, resulta curioso que su abandono dure ya más de cincuenta años. También es singular que exista una especie de “arqueología antropológica” que unifica a los “cateros” por su origen y les lleva a reunirse en la romería anual del 15 de mayo. Por lo demás, el paraje se alimenta de ausencias y está poblado tan sólo por la fauna y la flora de lo que terminará siendo, a corto plazo, el parque paleontológico de nuestras ansias. No me olvidaré de indicar cómo a veces la colección de gamberros y gamberras, que se acercan en vehículos y vehículas, provocan destrozos y destrozas,  por todas partes y partos, estos últimos producto de las funciones que allí se realizan… (este ulterior párrafo podría suscribirlo la flor de la progresía… qué descanso).

FACE RETAMA: DECÁLOGO BÁSICO IMPRESCINDIBLE

Son pocas, o sea, no son muchas, quede claro, las ocasiones en que los deseos profundos de un servidor convergen con las disposiciones oficiales de las distintas administraciones, siquiera sea de un modo genérico. A veces se produce el milagro y los deseos de Bruselas, Madrid, Sevilla, Granada y Guadix, en sus distintas administraciones europeas, nacionales, regionales, provinciales y locales, terminan convergiendo con la intensidad, la extensión y la hondura de los deseos personales. No es fácil, pero ocurre, aunque solo sea por excepción.

LIBRO DE CRÓNICA DE LA CATEDRAL.

Abierto por disposición, en visita pastoral del señor Obispo don Ginés García Beltrán, quien dispone lo redacte quien en cada momento fuere canónigo archivero de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Guadix.

En el día 6 de diciembre del año 2012, se da comienzo a este Libro de crónica de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Guadix, tras la toma de posesión de los nuevos cinco capitulares.

Señores:

  •             Don Andrés Galiano.
  •             Don Juan José Toral Fernández.
  •             Don José Francisco Serrano Granados.
  •             Don Antonio Fajardo Ruiz.
  •             Don Manuel Amezcua Morillas.

Para la futura memoria de las cosas, lo abre el muy Ilustre Señor Deán, presidente del Cabildo.

Pruebe el avisado lector, lleno de tierna piedad por la infancia, a viajar con un número suficiente de niños como para terminar, hasta mucho más arriba de la coronilla, de canciones infantiles en el coche o, acaso, mucho más debajo de la espalda, de películas de dibujos animados en las pantallas de smartphone o la tablet. Por si no fuera bastante, los adultos habrán de responder una media de sesenta veces por kilómetro a la pregunta más reiterada de los viajes infantiles: “¿Queda mucho?”. Superados todos esos trámites, los adultos y su pueril grey llegan a lugares que son de interés para los mayores, pero que no suscitan la más mínima ilusión a los pequeños: ahora arribamos al aburrimiento y su corte de males: peleas, disgustos y unos precios desorbitados para la comida de los inmaduros, además de la consabida segunda frase. Si la primera es “¿Queda mucho?” la segunda es: “mamá, me aburro”.